Mario Arias anuncia el cambio de postura del grupo popular tras un tenso debate sobre seguridad, igualdad y competencias municipales
Jorge García Monsalve (PSOE): «¿Cuántas mujeres con burka ha visto usted por la calle o en los establecimientos municipales? Se lo digo yo: entre cero y ninguna»

El Pleno del Ayuntamiento de Oviedo debatió este martes la proposición de Vox para regular el acceso a dependencias municipales de personas con el rostro cubierto, en referencia al burka y al niqab. Una iniciativa que fue finalmente rechazada tras el cambio de postura “a última hora” del Grupo Popular, anunciado por su portavoz, Mario Arias, lo que alteró el sentido inicial del debate y provocó un notable revuelo en el salón. Y es que la moción de Vox defendía establecer como condición objetiva de acceso a edificios municipales la “identificación visual del rostro”, aplicable a cualquier prenda que supusiera ocultación integral, “con independencia de su motivación religiosa, cultural o personal”, y excluyendo supuestos médicos o de seguridad laboral.
En su intervención, la portavoz de Vox, Sonsoles Peralta sostuvo que “la identificación visual del rostro no es un capricho ideológico. Es un requisito funcional imprescindible” y que la medida era “muy simple, proporcionada y jurídicamente sólida”. Añadió que “la seguridad no se improvisa caso por caso, se organiza mediante criterios claros y previsibles” y rechazó que la iniciativa respondiera a islamofobia: “Aquí nadie está hablando ni de islamofobia, ni de persecución religiosa, ni de limitar derechos fundamentales”. Así, defendió que en dependencias municipales “se realizan actuaciones con efectos jurídicos, se gestionan datos personales y se prestan servicios directos al ciudadano”, por lo que consideraba necesario fijar reglas generales. También criticó al PP por enmendar su texto: “En su empeño de distanciarse de nosotros, se desvirtúan, no aportan nada, diluyen, descafeinan”, afirmó, acusando a los populares de actuar “por cobardía”.
Desde la bancada socialista, el rechazo fue frontal. El concejal Alejandro Suárez (IU-CxO) aseguró que “no existe problema de seguridad” y que el uso del burka en dependencias municipales representa “el 0,1% de los casos”, recordando que en el Ayuntamiento de Oviedo “no se ha dado. Nunca”. A su juicio, la cuestión no era de seguridad sino “xenofobia”, calificando la propuesta como propia de “un partido xenófobo” y “racista”. En su intervención citó resoluciones europeas y recordó que el Tribunal Supremo anuló en 2013 la prohibición del velo integral en dependencias municipales de Lleida. “Las administraciones locales no tienen competencia para regular esta materia. Punto”, afirmó el edil de IU-CxO Jorge García Monsalve, que añadió que la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana ya permite a las fuerzas y cuerpos de seguridad “realizar las comprobaciones necesarias, incluida la identificación de las personas cuyo rostro no sea visible”.
También se cuestionó la dimensión real del problema. “¿Cuántas mujeres con burka ha visto usted por la calle o en los establecimientos municipales? Se lo digo yo: entre cero y ninguna”, se escuchó desde la oposición el edil socialista. En la misma línea, se advirtió de que prohibiciones de este tipo pueden ser “contraproducentes” y generar mayor estigmatización. El momento decisivo llegó con la intervención de Mario Arias. Tras agradecer “las felicitaciones” por el reciente congreso local del partido, anunció: “Hemos decidido cambiar nuestra postura y vamos a votar en contra de esta iniciativa”. La frase provocó murmullos y reacciones inmediatas. Arias justificó el giro señalando que “las cuestiones que se plantean en esa moción no responden de ninguna forma a la situación que se está viviendo en Oviedo en estos momentos” y que no iban a “contribuir a generar debates y tensiones que hoy por hoy son ajenos a la sociedad ovetense”. Insistió en que la ciudad “disfruta de unas excelentes condiciones de seguridad y de convivencia” y que, de surgir una problemática real, el equipo de gobierno lideraría una respuesta “con el mayor consenso político”.
El portavoz popular reconoció además que la enmienda presentada por su grupo había sido “planteada de manera errónea”, pese a que el dictamen previo incorporaba un texto para encargar a los servicios municipales la elaboración de una instrucción o reglamento de identificación conforme a la Constitución y la jurisprudencia. Desde Vox, la reacción fue inmediata. Se habló de “miedo, cobardía y complejos” y se acusó al PP de “incar la rodilla y retratarse”. “Es alucinante el miedo con el que ustedes gobiernan”, afirmó Peralta, reprochando a los populares haber comprado el marco de la izquierda y haber cambiado su posición.