Planificación, simulacros y constancia marcan una preparación en la que un exceso de horas al principio puede pasar factura

Septiembre supone para muchos asturianos el regreso al trabajo, a las aulas y a las rutinas que quedaron aparcadas durante el verano. Pero hay un colectivo para el que estas semanas tienen un significado especial: los opositores. Para quienes aspiran a conseguir una plaza en la Administración, el noveno mes del año funciona prácticamente como un particular «Año Nuevo». Es tiempo de organizar horarios, desempolvar apuntes y comenzar —o retomar— una carrera que puede extenderse durante muchos meses.
En Asturias, las academias especializadas recuperan durante estas semanas buena parte de su actividad. Hay quienes comienzan desde cero y quienes regresan después de haber afrontado convocatorias anteriores. También perfiles muy diferentes: recién graduados, trabajadores del sector privado que buscan un cambio profesional, interinos que persiguen consolidar su puesto o personas que intentan compaginar trabajo y responsabilidades familiares con varias horas diarias de estudio.
«Septiembre es, para un opositor, como enero para el resto de la gente. Es el momento de plantearse qué quieres conseguir, organizar el trabajo y empezar a construir una rutina», explica Javier Feito, gerente de la academia asturiana Opositta, catedrático de Secundaria y doctor en Derecho.
La preparación de una oposición tiene poco que ver con un esprint. Se parece mucho más a una carrera de fondo en la que la planificación puede acabar resultando tan importante como las propias horas delante de los apuntes. El objetivo inicial pasa por distribuir el temario, establecer jornadas de estudio, introducir repasos periódicos y comenzar cuanto antes a familiarizarse con el formato de las pruebas.
Y precisamente septiembre puede traer consigo uno de los primeros errores. Después del descanso veraniego, algunos aspirantes comienzan con jornadas extremadamente exigentes que resultan difíciles de sostener cuando pasan las semanas.
«No sirve de mucho empezar estudiando ocho o diez horas al día si en noviembre estás agotado. Lo importante es encontrar un ritmo que puedas mantener en el tiempo. Una oposición se gana fundamentalmente con constancia», señala Feito.
La realidad de los opositores asturianos tampoco es homogénea. Las plazas a las que pueden aspirar abarcan desde la Administración del Principado y los ayuntamientos hasta la Administración General del Estado, Justicia, cuerpos de seguridad, sanidad o enseñanza, entre otros ámbitos. Eso obliga a adaptar cada preparación a unas pruebas y exigencias diferentes.
Especialmente significativo es el caso de las oposiciones docentes, un terreno que Feito conoce también desde su experiencia como catedrático de Secundaria. Cada proceso reúne en Asturias a numerosos aspirantes que buscan una plaza en colegios, institutos y otros centros educativos. En estos procedimientos no basta únicamente con memorizar un temario: entran en juego ejercicios prácticos, programación, preparación didáctica y exposiciones ante los tribunales.
«El opositor tiene que entender desde septiembre que no solamente está estudiando temas. Está entrenándose para un examen concreto. Hay que conocer las pruebas, practicar, aprender a gestionar los tiempos y detectar cuanto antes dónde están las debilidades», apunta el responsable de Opositta.
A la dificultad académica se suma otro elemento menos visible: el desgaste psicológico. Mientras Asturias recupera en septiembre su actividad habitual después del verano, para muchos opositores comienza una etapa marcada por renuncias. Fines de semana delante de los apuntes, planes que se reducen y jornadas en las que toca estudiar después de salir del trabajo forman parte de una preparación en la que mantener la motivación resulta complicado.
Por eso, Feito recomienda no contemplar la plaza como el único indicador de progreso. «Si únicamente piensas en conseguir la plaza, el objetivo queda demasiado lejos. Hay que marcar pequeñas metas: temas estudiados, repasos, simulacros o mejoras concretas. Eso permite ver que estás avanzando».
También es importante entender que no todos parten desde la misma casilla. En las bibliotecas y academias asturianas coinciden quienes afrontan su primera oposición con candidatos que acumulan años de experiencia, personas que ya han trabajado como interinos y aspirantes que se quedaron cerca de la plaza en convocatorias anteriores.
Para todos ellos, septiembre vuelve a poner el contador en marcha. Mientras miles de asturianos regresan estos días a sus trabajos y estudios, otros comienzan una rutina cuyo calendario no está marcado por vacaciones o trimestres, sino por temas, simulacros y convocatorias.
Un camino exigente en el que la recompensa final puede cambiar por completo una trayectoria profesional: conseguir una plaza en el empleo público. Y para muchos opositores asturianos, ese camino vuelve a comenzar ahora.