Colectivos sociales denuncian un modelo festivo “mercantilizado” y reivindican un San Mateo diverso, popular y reivindicativo, así como el regreso de los grandes conciertos gratuitos

Este jueves San Mateo se estrenaba a medio gas, en una jornada inusual —habitualmente el pregón se ofrecía en viernes— que, junto a la lluvia, vació la plaza del Ayuntamiento en el pregón ofrecido por el embajador de España en Canadá, Alfredo Martínez. Y como es habitual también en estas fechas, además de los chiringuitos hosteleros gestionados por bares y restaurantes, se abrió la persiana de los chiringuitos de las Fiestes Populares. Tras ellos, más de una decena de organizaciones (entre ellos: Asturias Acoge, AMA Asturies, El Viescu Taberna Narciso, La Folixaria, Les Cigarreres, Nortes, Ecoloxistas en acción y Entamar) que pugnan por recuperar el San Mateo “de siempre” —el del Rincón Cubano, La Aparo o El Topu Fartón— y que critican un modelo de fiestas “a la carta para OTEA”.
En un comunicado, la plataforma Fiestes Populares, acusaba esta semana al alcalde, Alfredo Canteli, de “arruinar San Mateo” y llamaba a entidades y vecinos a “luchar por un San Mateo popular, diverso y reivindicativo”. Según señalan, tras casi cinco años de cambio de modelo “queda claro que OTEA y Canteli estaban equivocados” y sostienen que las fiestas actuales “son peores”.
«La primera noche ya se volvió a constatar la baja afluencia de gente a este modelo festivo de Canteli y OTEA. Un fracaso absoluto en el pregón, que apenas congregó a un centenar de personas y la orquesta en la calle Uría desangelada, tocó para un puñado de personas. Este modelo debe acabar y volver al modelo tradicional de conciertos gratis en las plazas y muchas más actividades en abierto, gratis y de mayor envergadura», repetía a este medio una de sus representantes, Alba Cideres.
Los colectivos destacan además que su programación, que se desarrolla en cuatros espacios, -uno la plaza de la Catedral y otros tres en Porlier, todos ellos identificados con los colores del arcoiris-, busca convertir estos lugares en zonas de ocio y reivindicación “donde las personas sean protagonistas de sus fiestas y no meros consumidores pasivos de una celebración mercantilizada”. De igual manera, la plataforma destaca su apuesta por conciertos gratuitos y denuncia lo que califican de “trabas y prohibiciones” por parte del Ayuntamiento.
Además, integran en su programación contenidos de carácter político y social, como acciones en apoyo al pueblo palestino, la venta de Palestine Cola o una cocina con especialidades de esa región. Por delante, aún, una decena de días, con sus tantas noches, donde el modelo popular luchará por imponerse al modelo defendido por el equipo de Gobierno.
Tiene su guasa que del «boikotea San Motea» pasasen a ACEPTAR esas bases para la concesión de casetos horribles y caros de hostelería por 4 añitos, y renovarlas, y en esas bases venía el hilo musical unificado y el resto de ranciedades que acabaron con el modelo festivo. Así que difícilmente pueden «denunciar» quienes sacan provecho económico del San Mateo participativo que se cargaron, cuando son co-partícipes y ninguno de los antiguos y muchos colectivos vecinales, sociales o culturales que antaño conformaban los chiringuitos está presente ni de coña en las actuales «fiestas populares». Tiene su punto de guasa añadido, porque fue la presencia de alguno de los que está en esta foto lo que desató una cacería desde el Ay-untamiento y la patronal hacia los chiringuitos «que financiaban partidos políticos» y ala, venga, 5 años de facturas a presentar a Hacienda y multas de muchos miles de euros que acabaron por desgraciar las txoznas que todos conocíamos, ninguna solidaridad ni donación para enmendarlo de aquellos que sí derivaron 12.000€ de ná pa su chiringuito particular. Eso sí, subvenciones de participación del Ay-untamiento, bien que chupan, y pagar a colectivos que participan a 12-14 meses y rateando turnos en vez de los 30 días que hacíamos las txoznas… no es como para estar orgullosos, sobre todo cuando muchos de ellos no viven de subvenciones.
No sois quien para denunciar la extinción de un modelo festivo basado en la autogestión cuando no sabríais ni organizar una merienda sin pedir una subvención.