El PSOE plantea ahora transformar los 33.910 metros cuadrados de la antigua residencia sanitaria en un espacio abierto a la ciudad, con una gran biblioteca universitaria, residencia de estudiantes, vivienda asequible y un auditorio

El futuro del viejo HUCA vuelve a ponerse sobre la mesa, y esta vez ha sido el PSOE de Oviedo quien ha presentado este jueves su propuesta para transformar los 33.910 metros cuadrados de la antigua Residencia Sanitaria de El Cristo en un nuevo espacio urbano que combine universidad, vivienda, zonas verdes, cultura y transporte público. Un proyecto que llega después de más de una década de anuncios, planes y retrasos en torno a unos terrenos que llevan años esperando una nueva vida. La propuesta, presentada por el portavoz municipal socialista, Carlos Fernández Llaneza, y el concejal Juan Álvarez con el respaldo del Departamento de Geografía de la Universidad de Oviedo, plantea un ámbito completamente integrado en el barrio y no un campus cerrado. El elemento central sería un eje semipeatonal de 21 metros de anchura que conectaría la calle Celestino Villamil con la avenida del Cristo de las Cadenas y organizaría los distintos usos.
En torno a ese eje se situaría una nueva Biblioteca Central de la Universidad de Oviedo, con una huella aproximada de 3.189 metros cuadrados. La idea es concentrar en un único edificio fondos que actualmente están dispersos por distintos centros y crear un espacio destinado tanto al estudio como a la investigación. El proyecto incorpora también un auditorio o paraninfo de unos 1.225 metros cuadrados, situado junto a una plaza central y pensado para acoger actividad académica y cultural. A ello se sumaría una residencia universitaria de planta circular, de unos 70 metros de diámetro y con un patio verde central, destinada a estudiantes, investigadores y profesores visitantes. Como referencia, los socialistas citan el modelo de Tietgenkollegiet de Copenhague.
La vivienda tendría también un papel destacado. La propuesta contempla vivienda pública asequible y locales comerciales en las plantas bajas del eje peatonal, además de una zona de juegos infantiles. El objetivo planteado es que el acceso a las viviendas no suponga más del 30% de los ingresos familiares. En el extremo norte se plantea además un intercambiador para las líneas de autobús urbano e interurbano, entre los edificios de la antigua Maternidad y Consultas Externas.
La intención, según Llaneza, es aprovechar los edificios que ya han sido cedidos a la Universidad -Maternidad, Consultas Externas y Silicosis- para construir un campus moderno conectado con el resto de Oviedo. La propuesta pretende que el nuevo espacio no funcione como un recinto aislado, sino que sirva también para coser los barrios de El Cristo y Buenavista, con prioridad para peatones y bicicletas, aunque manteniendo el acceso del transporte público.
Más de una década esperando: cronología de un inicio que no empieza
El viejo HUCA dejó de funcionar en 2014, cuando la actividad sanitaria se trasladó al nuevo hospital de La Cadellada. Desde entonces, los terrenos de El Cristo-Buenavista han acumulado proyectos, anuncios y cambios de planes sin que la transformación prometida llegara a materializarse. En 2016 nació incluso la plataforma SOS Viejo Hospital para reclamar una solución para el complejo y el barrio. Uno de los primeros grandes proyectos llegó en 2018, con un concurso internacional de ideas para recuperar el entorno. Dos años después, en 2020, Principado, Ayuntamiento y Estado presentaron un planteamiento de consenso que contemplaba un gran parque, alrededor de 300 viviendas, equipamientos sociales y una nueva sede policial. El entonces alcalde, Alfredo Canteli, llegó a situar el inicio de las obras en un horizonte de dos o tres años.
Pero los plazos volvieron a retrasarse. En 2021 las administraciones hablaban de desbloquear el planeamiento y de comenzar la urbanización al año siguiente, mientras los grupos de la oposición denunciaban que el proyecto llevaba años paralizado. En 2022 las críticas se repitieron y también se abrió el debate sobre qué usos debían tener los terrenos y hasta qué punto debían mantenerse como espacio de titularidad y uso público. El siguiente paso llegó con la demolición. El Principado licitó en 2024 los trabajos para derribar buena parte de las construcciones del antiguo complejo y adjudicó finalmente la obra por unos 4,35 millones de euros. Las máquinas comenzaron a trabajar en marzo de 2025, pero apenas unos meses después los trabajos quedaron suspendidos por los problemas detectados en los edificios conocidos como ‘los hongos’ y por la actividad que todavía mantenía el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos.
Mientras tanto, las administraciones empezaron a replantear el futuro urbanístico de todo el ámbito. La Universidad de Oviedo se incorporó a la comisión creada para diseñar el futuro de El Cristo-Buenavista y avanzó sus propios estudios para ampliar el campus. En 2026, el Principado fijó un calendario para el nuevo Plan Especial, con aprobación definitiva prevista para 2028, mientras Ayuntamiento y oposición reclamaban que el proceso avanzara de una vez.
La demolición se reanudó finalmente en julio de 2026, incluyendo también ‘los hongos’, y el Principado avanzó además en la adquisición de los terrenos que todavía permanecían en manos de la Seguridad Social. Ese acuerdo, anunciado a finales de septiembre, pretende completar la disponibilidad de la parcela y despejar uno de los últimos obstáculos para abordar su transformación.