El jurado distingue al legendario estudio japonés con el galardón de Comunicación y Humanidades por transformar la creatividad en conocimiento y por el alcance universal de sus historias

La animación no puede entenderse sin el estudio japonés Studio Ghibli, trayectoria que este miércoles ha sido distinguida con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Así lo ha decidido el jurado reunido en la capital asturiana, que reconoce al considerado como uno de los grandes referentes mundiales del cine de animación por haber transformado “excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación”. Y es que los nipones cuentan con una trayectoria de más de cuatro décadas marcada por la creación de películas que han trascendido generaciones y fronteras. El fallo, además, destaca que sus obras han construido relatos universales llenos de sensibilidad y valores humanistas como la empatía, la tolerancia, la amistad y el respeto por las personas y la naturaleza.
Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki, Studio Ghibli nació tras el éxito de Nausicaä del Valle del Viento, obra que marcó el inicio de una nueva forma de entender la animación japonesa. Desde entonces, el estudio ha firmado algunas de las producciones más reconocidas por crítica y público, combinando fantasía, emoción y reflexión social, con historias protagonizadas habitualmente por personajes complejos y con especial presencia de figuras femeninas decididas, independientes y transformadoras.
Totoro, Mononoke y Chihiro: películas convertidas en legado
Entre las obras más celebradas del estudio figuran Mi vecino Totoro, Nicky, la aprendiz de bruja, Porco Rosso, La princesa Mononoke o El castillo ambulante. Sin embargo, una de las cumbres de su trayectoria llegó en 2001 con El viaje de Chihiro. La película se convirtió en un fenómeno global y logró hitos inéditos para la animación japonesa, al obtener el Oso de Oro en el Festival de Berlín y el Óscar a la mejor película de animación. A día de hoy continúa siendo una de las producciones más influyentes del género. Más recientemente, el estudio volvió a conquistar reconocimiento internacional con El chico y la garza, dirigida nuevamente por Miyazaki y premiada también con el Óscar.
Uno de los aspectos puestos en valor por el jurado ha sido la capacidad del estudio para encontrar belleza en lo cotidiano y convertir el silencio, la contemplación y los pequeños gestos en parte esencial del relato. Frente al ritmo acelerado de buena parte del cine comercial, Studio Ghibli ha construido una identidad propia basada en la pausa, la observación y el detalle artesanal. Sus películas, realizadas tradicionalmente con dibujo a mano, acuarelas y técnicas manuales, han defendido una forma de creación que muchos consideran patrimonio artístico en sí mismo.
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