El equipo asturiano tendrá que medirse en los temidos playoffs. Su rival será el Almería, con la ida en campo andaluz este sábado, 7 de junio, y la vuelta en el Carlos Tartiere el próximo miércoles, 11 de junio

Este domingo el Real Oviedo puso el alma en el césped en el partido que le enfrentaba al Cádiz en la última jornada de la Liga de Segunda División, donde se jugaba el ascenso. Pese a que los azules ganaron por 2 a 1, con goles de Jaime Seoane primero y Nacho Vidal después, la victoria de los locales, con un Carlos Tartiere a reventar, no fue suficiente. El equipo no dependía solo de sí mismo, sino también de que el Elche cayera ante el Deportivo, pero finalmente el conjunto ilicitano ganó 4-0 y certificó así su ascenso a la Primera División española.
Las caras en el estadio oviedista se tornaron en mueca muy pronto, ya que, a través de los móviles, los aficionados seguían con un ojo en el campo y otro en el resultado del Elche, que marcó su primer gol en el minuto cuatro. Ese tanto temprano alejaba el sueño de la carambola para los azules. Un sueño que sigue aún vivo, pero ahora el equipo asturiano tendrá que medirse en los temidos playoffs. Su rival será el Almería, con la ida en campo andaluz este sábado, 7 de junio, y la vuelta en el Carlos Tartiere el próximo miércoles, 11 de junio.
Si supera la eliminatoria, se enfrentará al vencedor del duelo entre el Mirandés y el Racing de Santander en lo que sería el último escollo antes de volver a la máxima categoría del fútbol español, que abandonó hace ya 25 años. Se repetirá, por tanto, la tensión vivida el año pasado, cuando el Oviedo también alcanzó el playoff, aunque cayó derrotado en la última fase. Solo queda esperar a que este año, por fin, la historia se escriba en letras de oro para el equipo carbayón.