Los árbitros, tras una primera advertencia por megafonía por violencia verbal, decidieron sacar tarjeta negra, a lo que siguió la evacuación inmediata de la instalación; el encuentro, la final autonómica femenina de niñas de 9 y 10 años, siguió a puerta cerrada «para garantizar un entorno seguro»

Lo que era el premio a una temporada de esfuerzo, la disputa de una gran final para proclamarse campeonas de Asturias, se vio empañado por el mal comportamiento del público. Sucedió este fin de semana en Avilés, en el enfrentamiento entre el ADBA-Sanfer y el Art-Chivo que decidía el cuadrangular benjamín femenino, al que llegaron tras superar al MG Cyasa Fodeba y al Grupo Covadonga, de manera respectiva, en semifinales. Un partido que tuvo que finalizar a puerta cerrada por decisión arbitral, apoyada por los responsables federativos presentes, ante la falta de colaboración de la grada.
Episodios de violencia verbal continuados durante el encuentro que enfrentaba a niñas de 9 y 10 años llevaron al equipo arbitral a hablar, en un primer momento, con los dos entrenadores mientras que las autoridades de la Federación de Baloncesto del Principado de Asturias, siguiendo el protocolo, dieron la instrucción de avisar formalmente por megafonía al público. Ante la persistencia del mal comportamiento, se sacó tarjeta negra y se evacuó la grada del Colegio San Fernando, donde se disputaba la final, para después proseguir con el partido sin presencia de espectadores «para garantizar un entorno seguro» a las jugadoras.
La tarjeta negra se trata de un instrumento puesto en práctica en los últimos años como elemento formativo que sanciona comportamientos de jugadores, entrenadores o públicos ante comportamientos de menosprecio, violencia verbal, discriminación por razón de sexo, amenazas e insultos. La primera vez que se saca es de aviso y una segunda supone la finalización del encuentro. En el caso de Avilés, se decidió continuar a puerta cerrada tras un primer toque de atención. «La Federación lamenta y condena con firmeza lo sucedido, más si cabe teniendo en cuenta que se trata de un encuentro de niñas de 9 y 10 años, y reitera su tolerancia cero ante la violencia verbal en el deporte base, cuyo fin es estrictamente educativo», apunta el ente en un comunicado.