Llamazares invita al Ayuntamiento de Oviedo a definir «cuanto antes» los límites de uso del céntrico parque, aunque concede que la preservación del histórico espacio no está reñida con su «humanización»

Son muchos los esfuerzos que, de un largo tiempo a esta parte, decenas de Ayuntamientos de toda España han hecho para tratar de erradicar o, como poco, controlar el fenómeno del ‘botellón’… Con resultados dispares, todo hay que decirlo. Y, a fuerza de ello, aquí y allá cada vez más voces se han ido alzando para invitar a intentar convivir con dicha práctica; poniéndole barreras, sí, pero asumiendo que es una realidad. Bien, en esa última tónica parece encuadrarse, parcialmente, la postura de Izquierda Unida (IU) de Oviedo respecto al ‘macrobotellón’ de Nochevieja en el campo de San Francisco. En el curso de una intervención ante los medios hecha este viernes su portavoz, Gaspar Llamazares, calificó de «aceptable» lo allí ocurrido, mientras sea algo puntual, circunscrito a fechas especialmente relevantes… Y siempre y cuando sirva para acelerar la elaboración del plan director que defina los límites de uso del histórico parque, y que debería estar listo «cuanto antes«.
«Al ser un hecho ocurrido en una fecha señalada y de manera controlada, no es una maravilla, pero podría ser aceptable», sentenció Llamazares, matizando en seguida que, «si se convierte en lugar de ‘botellones’ sí tendríamos un problema». Sus palabras fueron la respuesta de IU a la polémica, recurrente año tras año, por la elección de cientos de jóvenes del San Francisco como escenario para la fiesta de fin de año, con el consiguiente riesgo de deterioro para los elementos patrimoniales que el parque retiene y exhibe. En ese sentido, el portavoz concedió que el campo de San Francisco es «un lugar histórico», pero no sin remarcar que, precisamente por su céntrica ubicación, «está habitado», razón por la cual su mantenimiento ha de encaminarse al disfrute de los seres humanos. «Se puede hacer una humanización del campo pero preservándolo», concluyó.