Los comerciantes destacan que es un espacio acogedor y seguro pero al que le faltan atractivos como un gimnasio, ludoteca o cines. Hosteleros de la Avenida de Galicia proponen hacer eventos en la plaza junto a los juzgados
El Centro Cívico Comercial, en pleno centro de Oviedo, cumplirá en julio 32 años desde su inauguración como espacio para el comercio, el ocio y los negocios. Pese a su excelente ubicación, junto a diversos edificios administrativos y disponer de numerosos servicios en las proximidades, además de contar con unas buenas y acogedoras instalaciones, desde hace tiempo el centro parece aletargado e incapaz de incorporar nuevos negocios que atraigan a la gente. Los comerciantes, e incluso la propiedad, lamentan no tener unos cines, un gimnasio o una ludoteca. El proyecto de los hosteleros de la vecina Avenida de Galicia para hacer eventos en la plaza exterior del centro podría volver a poner el foco en un espacio con enormes posibilidades, pero infrautilizado.
Situado en el corazón de Oviedo, junto a la Plaza de América y la nueva zona de hostelería de Avenida de Galicia y calles limítrofes, frente a los Juzgados y el edificio de las consejerías del Principado, con parking propio y parada de taxis a la puerta, con el apeadero de Renfe de Llamaquique a sus espaldas, con paradas de autobuses urbanos y de Alsa a escasos metros, y con unas instalaciones bien cuidadas, este espacio comercial y centro de negocios funciona a medio gas desde hace años sin que los esfuerzos de sus propietarios -una multipropiedad- por captar nuevas actividades que atraigan al público logren dar sus frutos.
Pero ¿Por qué no resurge el Centro Cívico? Es difícil de entender. Desde la gerencia se señala que “con la disponibilidad de metros cuadrados existentes y la posibilidad de aumentar la edificabilidad dos pisos hacia arriba, con una superficie de 2.500 m2 por piso, el Centro ofrece una variedad de posibilidades a la hora de incorporar nuevos proyectos al edificio, que pueden redundar en beneficio para la ciudad, creando nuevos puestos de trabajo, posibilidades de negocios en los bajos de la zona, con el consiguiente tránsito de clientes en el entorno”.
Las posibilidades de ampliación fueron una opción que se movió ya hace algunos años pero tampoco prosperó, mientras muchos locales se han quedado vacíos a la espera de nuevos negocios o empresas que lo revitalicen.
El centro comercial consta de tres galerías comerciales y una destinada a oficinas, con una variedad de establecimientos: supermercado Alimerka, dos cafeterías, copisterías y encuadernación, papelería, floristería, fotografía, kiosko y tienda de regalos, centro de belleza y estética, centro de maquillaje profesional, autoescuela, fotografía en orla, agencia inmobiliaria, despacho de servicios jurídicos, arquitectura, ingeniería, editorial, centro de formación ferroviaria, gestión de comunidades y asesorías. Se completa con dos plantas de aparcamiento.
Pero pese a ser “un lugar cómodo y accesible donde poder comprar o gestionar diversos servicios”, como afirman desde su gerencia, lo cierto que es el centro tiene pocos visitantes a pesar de que sus dos cafeterías, una a pie de calle con terraza cubierta a la plaza y otra en la primera planta, suelen estar, al menos por las mañanas, muy concurridas, y de que los vecinos de la zona acuden al supermercado a realizar sus compras.
Hay potencial, pero le falta gancho y éste podría ser la apertura de algún negocio que atraiga nuevos clientes. Desde el Centro se indica que “el gran proyecto desde hace 20 años ha sido la incorporación de salas de cines, lo que hasta ahora no se ha podido materializar por falta de un inversor”.
Algo parecido expresan comerciantes y trabajadores del Centro. Virginia Ruíz es de Gijón y viene todos los días a trabajar en una tienda de fotografía y orlas, Fotos Acuña, y lamenta que en el edificio “no haya un gimnasio, un local tipo hamburguesería que atraiga a los chavales o algún otro servicio como una ludoteca que seguro que tendría tirón”.
En sus horas libres durante la jornada, Virginia no encuentra ningún aliciente para quedarse en el Centro, así que suele salir a dar un paseo por la zona o a ver tiendas. “Es una pena porque es un centro muy acogedor, bien iluminado y muy céntrico, pero le falta vida”, algo que no termina de entender porque como señala “tenemos al lado hasta una parada del Centro bus y la estación de tren de Llamaquique”. Además, añade que “pasan por aquí muchas personas mayores y padres con niños, sobre todo en los meses que hace mal tiempo, pero ni siquiera hay una ludoteca”.
Quien sí creer entender algunas de las razones de este letargo es Rocío Arteaga, cuya hija lleva el centro de maquillaje profesional Carlota, situado frente a la entrada principal del edificio. En su opinión, “los gastos de comunidad, que entre otros servicios incluyen la vigilancia y los cuidados de las zonas comunes, son elevados y además no nos dejan hacer publicidad del negocio dentro del edificio y tampoco la hacen ellos del propio centro”.
Esta madre de emprendedora que entre otras razones recaló en el Centro Cívico “porque mi hija es joven y aquí hay seguridad” comenta también que “la gente tiene la idea de que el centro vacio y no viene” por lo que cree que se debería invertir en darle visibilidad».
Hay una esperanza en forma del grupo de hosteleros de la Avenida de Galicia, encabezados por Rufino Alonso, de La Oveja Negra, que aprovechando la reforma de la calle que va a acometer el Ayuntamiento quieren darle un impulso a sus negocios y entre otras iniciativas bajaran organizar eventos en la plaza situada entre el Centro Cívico, los juzgados y las consejerías.
Se trataría de actividades como puede ser una fiesta de la cerveza u otras similares que, en definitiva, atraigan a más gente a la zona en beneficio de sus negocios y, cómo no, de este espacio comercial y centro de empresas que hace más de treinta años nació como vanguardia de los actuales centros comerciales, pero que sigue aletargado en el centro de la ciudad esperando su oportunidad.
Los hosteleros de la zona quieren evitar así que el área de Gascona y el Antiguo monopolice la atracción de vecinos y turistas y que esta zona de Oviedo mejore y amplíe su oferta de ocio. Sin duda, el Centro Cívico puede colaborar al éxito de esta propuesta y para ello ya hay conversaciones entre ambas partes.





