El espacio suma apoyos por su papel en la regeneración urbana y cultural mientras crece la presión para garantizar su continuidad dentro de la legalidad

El futuro del Kuivi se ha convertido en uno de los principales focos del debate cultural y urbano en Oviedo. La reciente revocación de su licencia de actividad, que obligó a suspender el concierto de Año Nuevo previsto en la madrugada del miércoles al jueves, ha reactivado una amplia corriente de apoyo al proyecto, al que gran parte de los vecinos, con la Asociación Vecinal Activa Ciudad Naranco al frente, numerosos colectivos y formaciones políticas consideran ya un referente cultural para la ciudad. Desde su traslado a la zona de los antiguos Almacenes Industriales, en Monte Naranco, el Kuivi ha ido ganando peso como espacio para la creación contemporánea y las nuevas expresiones artísticas. Sus defensores recuerdan que su actividad ha contribuido a dinamizar un entorno históricamente degradado, marcado durante años por el abandono y el deterioro urbano.
En este contexto, Izquierda Unida ha cerrado filas en defensa del proyecto. Su portavoz municipal, Gaspar Llamazares, reclamaba hace unos días al Ayuntamiento de Oviedo que garantizara la supervivencia del Kuivi y lo apoyara de forma activa. Una posición que coincide con la defendida por el Grupo Municipal Socialista, que también en los últimos días ha reiterado su apuesta por la cultura como una palanca de transformación social y económica. Los socialistas sostienen que la cultura, entendida de forma plural y abierta, puede generar actividad económica, revitalizar barrios y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. En ese marco, defienden la creación de un barrio cultural en Ciudad Naranco y en los antiguos espacios industriales, con el Kuivi como una de sus piezas clave y como punta de lanza de futuras iniciativas creativas.
Tanto IU como el PSOE coinciden en que el respaldo al proyecto debe ir acompañado del cumplimiento de la legalidad. Ambas formaciones apuestan por dotar a la ciudad de una infraestructura normativa de la cultura que permita dar encaje legal a este tipo de espacios, ya sea mediante interpretaciones adecuadas o a través de modificaciones normativas. “Las normas no son insalvables; se cambian precisamente para permitir el progreso”, han recordado desde el ámbito socialista.
Apoyo mayoritario al proyecto: el Gobierno municipal confía en alcanzar una solución
La cuestión ha llegado este jueves al Pleno municipal, donde Izquierda Unida ha defendido una moción de urgencia para que el Ayuntamiento reconozca formalmente el proyecto como una actividad de especial interés municipal, enmarcada tanto en el Plan Estratégico Cultural de Oviedo como en la candidatura a Capital Europea de la Cultura. Durante su intervención, Gaspar Llamazares recordó que el Kuivi ha demostrado en los últimos años un impacto que va más allá de lo económico, actuando como elemento de regeneración urbana y de dinamización cultural, reclamando que se garanticen sus actividades dentro de un marco de plena legalidad y seguridad, insistiendo en que existen instrumentos jurídicos y políticos suficientes para compatibilizar el proyecto con la normativa vigente.
El debate evidenció un amplio respaldo político al valor cultural y urbano del Kuivi, aunque con matices. El Grupo Municipal Socialista coincidió en la necesidad de abordar la cuestión con prudencia y altura de miras, especialmente en un momento clave para la candidatura cultural de Oviedo. Desde el PSOE se defendió que el debate de fondo no es solo administrativo, sino estratégico: el papel de la cultura como herramienta de transformación de la ciudad. Por su parte, el equipo de gobierno del Partido Popular expresó también su apoyo al proyecto y anunció su voto favorable a la moción, aunque recalcó que el escenario actual es fundamentalmente técnico. Desde el PP se recordó que existe un expediente abierto por carecer de licencia definitiva y por la realización de determinadas actividades no amparadas en la autorización inicial, un proceso que se encuentra en fase de alegaciones. El grupo popular defendió que el Ayuntamiento ha venido flexibilizando criterios urbanísticos dentro de la legalidad para favorecer la regeneración de la zona y se mostró confiado en alcanzar un equilibrio entre el respeto a la normativa y la consolidación de un proyecto cultural que, según coincidieron la mayoría de los grupos, resulta clave para el futuro cultural y urbano de Oviedo.
La nota discordante llegó de la mano de Vox, que mantuvo una posición frontalmente crítica con la iniciativa. Su portavoz, Sonsoles Peralta, rechazó la moción al considerar que supone otorgar un trato de favor a un proyecto que, a su juicio, ha incumplido la normativa de forma reiterada y consciente. Así, la formación sostiene que apoyar la continuidad del Kuivi en las actuales circunstancias trasladaría un mensaje de desigualdad ante la ley, especialmente hacia hosteleros, autónomos y vecinos que sí cumplen estrictamente con sus licencias y obligaciones administrativas.