Peláez censura las palabras de Gonzalo Centeno, captadas por los micrófonos durante el Debate de Orientación Política, y acusa a Vox de superar «el umbral de las buenas prácticas parlamentarias»

El Gobierno del Principado ha reclamado este lunes al Partido Popular que condene «con vehemencia» las palabras que el diputado de Vox Gonzalo Centeno dirigió el pasado viernes al presidente de la Junta General, Juan Cofiño, durante el Debate de Orientación Política. Los micrófonos del Parlamento captaron al diputado decir «a tomar por culo» al presidente de la Cámara. El portavoz del Ejecutivo autonómico, Guillermo Peláez, ha censurado las palabras de Centeno y ha acusado a Vox de emplear un discurso «muy virulento» que, a su juicio, traspasó el «umbral de las buenas prácticas parlamentarias».
«Frente a ese comportamiento de la extrema derecha nuestro rechazo más enérgico», ha señalado Peláez en rueda de prensa. El portavoz ha defendido que en la Cámara asturiana debe existir «educación» a la hora de trasladar las distintas posiciones políticas y ha advertido de que superar determinados límites en el Parlamento puede trasladar «a la calle un mensaje preocupante y peligroso». Peláez ha reclamado expresamente al PP que se pronuncie sobre lo ocurrido. «Igual que el Gobierno censura las palabras del diputado de Vox dirigiéndose al presidente de la Junta General en esos términos, nos gustaría también que el Partido Popular expresara con la misma vehemencia el rechazo a esas formas parlamentarias», ha afirmado.
El portavoz del Ejecutivo ha defendido que el PP, como fuerza que se define «democrática» y con «vocación de gobierno», debería condenar este tipo de comportamientos «sin miramientos». En su opinión, el partido ha reaccionado en otras ocasiones ante cuestiones de este tipo «arrastrando los pies y movidos por el ruido».
«La naturalización del insulto»
El Gobierno asturiano ha vinculado además el episodio con el tono del debate político. Peláez ha recordado que los diputados representan a los ciudadanos y deben ofrecer un ejemplo basado en el respeto al adversario, incluso en situaciones de fuerte confrontación política. «La confrontación de las ideas políticas y de la discrepancia debe hacerse desde el máximo respeto al adversario», ha defendido. Y ha advertido de que, cuando «se cruzan determinados umbrales» y se «naturaliza el insulto», este tipo de comportamientos pueden terminar trasladándose al ámbito social. «Eso va calando en la calle y al final un clima de crispación puede cristalizar en violencia», ha añadido.