Javier Lozano y el concejal José Ramón Pardo agradecen la colaboración ciudadana y hablan de “indicios de criminalidad” ante el estado de los menores

El caso de los tres niños al que sus padres mantuvieron encerrados durante tres años y medio en un chalet de Fitoria, en las faldas del Naranco, se convirtió este martes en noticia en los todos los informativos y magazines de las televisiones nacionales. La expectación fue tal que la sala de prensa del Ayuntamiento se quedó literalmente pequeña para dar cabida a periodistas y cámaras que acudieron a la rueda de prensa en la que comparecieron el concejal de Seguridad Ciudadana, Educación, Salud Pública y Consumo, José Ramón Pardo, y el Comisario Principal de la Policía Local, Javier Lozano, jefe del operativo que llevó a la detención del matrimonio.
Los niños, dos gemelos de ocho años, y otro de diez permanecieron encerrados en la vivienda desde que ésta fue alquilada en octubre de 2021. El padre, un ciudadano de nacionalidad alemana, era la única persona empadronada en el número 15 de la calle Toleo, en Fitoria. Nadie, ni los vecinos, ni las autoridades académicas ni las fuerzas del orden sospecharon lo que ocurría en el chalet ya que los progenitores solo salían al exterior para recoger correo y las compras de alimentos y otros productos que hacían por internet.
Fueron las sospechas de algunos vecinos de que algo extraño podría estar sucediendo en la vivienda las que finalmente llevaron a una de ellas a poner los hechos en conocimiento del servicio de Infancia y Familia del Ayuntamiento que a su vez lo comunicó a la Policía Local una de cuyas funciones es la vigilancia de la escolarización obligatoria.
Los agentes iniciaron entonces, el 14 de abril, un discreto dispositivo de vigilancia en las inmediaciones del inmueble, comprobando durante varios días que no había movimiento alguno, ni siquiera a la hora de comienzo de las clases, llegando a tener indicios de que podría haber menores en la vivienda.
Una vez puestos los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Menores, ésta autoriza las investigaciones y decreta que se entre en la vivienda y se identifique a las personas que allí residan y en caso de haber menores, se compruebe si están escolarizados o reciben formación en el domicilio. Todo este trabajo, en el que colabora también la Consejería de Educación del Principado, culmina en la mañana del pasado lunes, poco antes del gran apagón, lo que dificultó en parte el trabajo de la policía debido a las dificultades en las comunicaciones.
Los agentes, acompañados por una traductora de alemán, acceden al chalet y se encuentran una vivienda llena de basura y desperdicios, así como muchos medicamentos. Según el comisario principal los niños estaban “desatendidos” desde el punto de vista de la higiene y la salud y sin escolarizar.
Tras una revisión médica en el HUCA, en la que estuvieron acompañados por su madre, de nacionalidad estadounidense, los menores pasaron a un centro de menores bajo tutela del Principado, sin que las autoridades hayan querido dar más información para respetar su integridad.
Tras la inspección de la vivienda el padre fue detenido ante los “indicios claros de criminalidad”, proceso similar al que siguió la madre tras concluir la revisión médica de los niños. El matrimonio declaró en la mañana de este miércoles en el Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo, trasladado desde el cuartel de Rubín de la Guardia Civil –que se ha hecho cargo de las investigaciones- hasta el Palacio de Justicia de Oviedo. A las 11.21 horas llegaba al garaje de los juzgados un coche de la Guardia Civil con los cristales tintados. Cinco minutos más tarde hacía lo propio otro vehículo camuflado. En la parte posterior se podía ver a una mujer con una mascarilla puesta.
Prado ha destacado la brillante actuación de la Policía Local de Oviedo, que ha intervenido de forma «discreta y cautelosa» tras la denuncia verbal de una ciudadana ovetense, mientras que el comisario principal señaló que la situación sorprendió a los agentes que entraron en el chalet ya que no hay antecedentes de un hecho similar en la capital del Principado. Lozano concluyó afirmando que “si el objetivo era que los niños volvieran a tener vida en comunidad, se ha conseguido”