Este lanzamiento no sólo busca realzar el valor de nuestro licor nacional, sino también animar a otras destilerías y a la sociedad asturiana a apreciar y revitalizar esta bebida

En junio de 2021, en la destilería Kiber de Langreo, se inició un proyecto que rinde homenaje al licor nacional por excelencia: el licor de guindas. Esta bebida, que antaño fue medicina y consuelo en muchos hogares asturianos, está experimentando un renacimiento que busca poner en valor su rica historia y sabor único.
La guinda,era más que una simple fruta en Asturias, se convirtió en el remedio principal para sobrellevar las penurias, la miseria y el sacrificio diario. Era el ingrediente esencial en celebraciones y ofrecía alivio tras largas jornadas de trabajo. Cada hogar tenía su propia receta, lo que hacía que visitar diferentes chigres fuera una experiencia única.
La elaboración de este licor comienza con la destilación de un buen alcohol de caña junto con anís corriente y botánicos como pulpa de limón, cáscaras de nuez y anís estrellado entero. A diferencia de la receta tradicional, en esta versión se prescinde de la canela, obedeciendo a preferencias personales, y no se añade azúcar, buscando preservar todos los matices originales.
A esta mezcla se le incorporan 35 kilogramos de guindas amargas, evitando las variedades más dulces popularizadas en la actualidad. Durante cuatro años, esta combinación reposa en un depósito de acero inoxidable, adquiriendo aromas y sabores únicos, un color añejo y un alcohol cálido y agradable.
El resultado es una edición limitada de 70 litros de licor de guindas, embotellados en 140 botellas de medio litro. Este lanzamiento no sólo busca realzar el valor de nuestro licor nacional, sino también animar a otras destilerías y a la sociedad asturiana a apreciar y revitalizar esta bebida.
Es importante destacar que esta guinda ha sido el último producto embotellado en la destilería Kiber, que tras una década de actividad, ha decidido tomarse una pausa para valorar su futuro y explorar nuevos caminos. Este cierre de etapa culmina con el lanzamiento de estas botellas, que representan un legado y una invitación a recordar y celebrar nuestras tradiciones.
Para disfrutar plenamente de este licor, se recomienda servirlo en una copa pequeña de brandy y, por supuesto, sin hielo. Cada trago pretende ser un motivo de alegría y celebración.