Vecinos de Oviedo rechazan el ‘megaparking’ subterráneo proyectado por el Ayuntamiento y denuncian un modelo urbano “pensado para el negocio y no para la ciudadanía”

La polémica por el futuro del Parque del Campillín suma un nuevo capítulo. La plataforma ciudadana “El Campillín no se toca”, integrada por asociaciones vecinales y residentes del entorno, hizo pública ayer martes su oposición frontal al proyecto municipal que prevé la construcción de un ‘megaparking’ subterráneo bajo uno de los principales pulmones verdes del casco antiguo de Oviedo. El colectivo califica la iniciativa de “agresión directa” al parque y cuestiona el modelo de ciudad que, a su juicio, impulsa el Gobierno local. “Se anteponen intereses económicos privados al bienestar colectivo”, sostienen, en referencia a la concesión del subsuelo público para la explotación de la infraestructura.
La plataforma advierte de que la construcción del aparcamiento implicaría la pérdida de árboles de gran porte -especialmente chopos- y una reducción significativa de la superficie verde, que sería sustituida por una losa de hormigón. Además, recuerdan lo que consideran una incoherencia estratégica: el proyecto se ubica en plena Zona de Bajas Emisiones (ZBE), donde las políticas urbanas deberían orientarse, recuerdan, a la reducción del tráfico rodado y no a incentivarlo: “El parking incrementaría de forma exponencial la entrada de vehículos al centro”.
Oferta de plazas y alternativas
Otro de los argumentos centrales del colectivo es la existencia de aparcamientos subterráneos ya operativos en el entorno -como los de García Conde, Campomanes, La Escandalera o el Auditorio- que, aseguran, raramente alcanzan su ocupación máxima. Desde su perspectiva, no existe una demanda real que justifique una nueva infraestructura de estas dimensiones. La plataforma afirma haber trasladado al Ejecutivo municipal propuestas alternativas que permitirían abordar las necesidades de movilidad sin comprometer la integridad del parque ni reducir zonas verdes consolidadas.
El rechazo vecinal se ha materializado en la recogida de más de 8.000 firmas en contra del proyecto, entregadas al Ayuntamiento como muestra de oposición social. Sin embargo, los promotores de la iniciativa ciudadana consideran que el Gobierno municipal ha desoído esta expresión de descontento. En este contexto, reclaman la activación de la Ordenanza de Participación Municipal para someter el proyecto a consulta popular: “Si existe respaldo ciudadano, que se permita a la ciudadanía pronunciarse”. La plataforma ha anunciado también que en los próximos días celebrará una reunión para definir nuevas acciones y posibles movilizaciones en defensa del parque. Mientras tanto, el debate sobre el futuro de El Campillín se consolida como uno de los principales frentes urbanos y políticos en la capital asturiana.