Las inspecciones se mantendrán en martes y miércoles por la mañana pese a la petición vecinal. Los vecinos insisten: «Si no se amplían los horarios habrá personas que tengan que pujar a ciegas«

El Ayuntamiento de Oviedo ha decidido no ampliar al horario de tarde las visitas al parking de Ferreros, en Ciudad Naranco, y mantendrá las jornadas de puertas abiertas en turnos de mañana, tal y como estaban previstas. La solicitud había sido planteada por la asociación vecinal Activa Ciudad Naranco, que pedía habilitar horarios vespertinos para permitir la asistencia de vecinos con jornada laboral de mañana. La propuesta buscaba garantizar que todos los interesados pudieran conocer las plazas antes de participar en el proceso de adjudicación.
Desde la asociación, su presidenta, Marisa Álvarez, ha advertido de que esta limitación horaria deja fuera a parte del vecindario. “Si no se amplían los horarios habrá personas que tengan que pujar a ciegas”, señalaba a este medio esta semana, indicando que quienes no puedan acudir solo contarán, en el mejor de los casos, con imágenes o vídeos compartidos por otros asistentes. Las visitas forman parte del procedimiento de subasta de las 421 plazas del aparcamiento, abierto a residentes y trabajadores de la zona. Estas se realizarán sin cita previa en días laborables por la mañana, mientras que el plazo para presentar ofertas se mantiene hasta el 16 de abril.
La decisión de no ampliar el horario de visitas se suma al malestar del vecindario por el sistema de adjudicación elegido una subasta que «favorecerá a quien más tiene», recordaban esta semana, y también a la complejidad para poder acceder a la subasta, ofrecida únicamente a través de medios digitales. Desde la asociación vecinal insisten en que la fórmula de subasta al alza favorece a quienes tienen mayor capacidad económica, al tiempo que cuestionan su idoneidad para un recurso de carácter público.
Las críticas no solo han llegado desde la asociación vecinal. En el plano político, el PSOE ya había pedido esta semana la paralización inmediata del proceso y la retirada del sistema de subasta. El concejal Jorge García Monsalve hablaba entonces de un modelo «injusto, farragoso y chapucero» y planteaba una duda de fondo: «No podemos creer que el PP haya puesto en marcha un sistema así salvo que pretenda que fracase». Para los socialistas, el problema no es solo la puja económica, sino lo que implica. «Convierte un patrimonio público en una venta al mejor postor», denunciaba el edil, que insistía en que el formato «favorece únicamente a quienes disponen de mayor capacidad económica».