El pronunciamiento del prelado asturiano se produce en un momento de máxima tensión entre la Iglesia católica y el Ejecutivo

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha vuelto a situarse en el centro del debate político tras publicar un contundente mensaje en la red social X en el que arremete contra el Gobierno de España y denuncia lo que considera una “decadencia moral” en las instituciones. El pronunciamiento del prelado asturiano se produce en un momento de máxima tensión entre la Iglesia católica y el Ejecutivo, a raíz de las recientes declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, y la respuesta del ministro de Justicia, Félix Bolaños.
“Dentro de la decadencia moral, corrupción, prevaricación, indecencia de saunas-prostíbulos, robos, mentiras flagrantes y control de la discrepancia judicial y mediática, disparan los mandamases contra la Iglesia una vez más. Están acabados. Dice bien L. Argüello: pasar página, ya”, escribió Sanz Montes, alineándose sin matices con la posición expresada por el arzobispo de Valladolid y presidente de los obispos españoles.
El mensaje del arzobispo de Oviedo llega después de que Argüello reclamara públicamente, en una entrevista en La Vanguardia, la posibilidad de una cuestión de confianza, una moción de censura o la convocatoria de elecciones generales ante lo que considera un bloqueo político. Unas palabras que provocaron una reacción inmediata del Gobierno y, en particular, del ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, quien remitió una carta al presidente de la Conferencia Episcopal afeándole lo que calificó como “pronunciamientos partidistas” impropios de un Estado aconfesional.
En esa misiva, Bolaños reprocha a Argüello que “por segunda vez en un corto periodo de tiempo” se haya pronunciado a favor del fin del actual Gobierno y le insta expresamente a “abstenerse de romper la neutralidad política” que, a juicio del Ejecutivo, debe regir la actuación institucional de la Iglesia. El ministro recuerda además una carta anterior enviada el pasado mes de julio, tras unas declaraciones similares del dirigente eclesiástico, en la que ya advertía de la necesidad de respetar la doble neutralidad: la del Estado hacia las confesiones religiosas y la de estas respecto al poder político.
Lejos de rebajar el tono, la intervención de Sanz Montes refuerza el frente crítico dentro de la jerarquía eclesiástica. El arzobispo de Oviedo no solo respalda a Argüello, sino que adopta un lenguaje especialmente duro, aludiendo a corrupción, mentiras y control de la discrepancia judicial y mediática, términos que han generado una intensa repercusión en redes sociales y en el ámbito político.
Desde el Gobierno se interpreta que el trasfondo del conflicto con la Conferencia Episcopal tiene que ver con dos asuntos clave: el futuro del Valle de Cuelgamuros —al que Argüello sigue refiriéndose como Valle de los Caídos— y la reparación a las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia. Bolaños sugiere, además, que las declaraciones del presidente de los obispos evidencian una preferencia por un eventual Ejecutivo formado por fuerzas de la derecha y la extrema derecha, algo que considera incompatible con la neutralidad institucional que se le presupone a la Iglesia.
En Asturias, las palabras de Jesús Sanz Montes reavivan un debate recurrente sobre el papel de la Iglesia en la vida pública y su relación con el poder político.