El autor de ‘Informe desde una Bañera’, reflexiona sobre la pasividad como forma de resistencia, la influencia de la literatura en su escritura y su compromiso con las librerías como espacio cultural. Presenta hoy su libro en la librería La Llocura en Mieres junto a Fernando Menéndez

Tuvieron que pasar algo más de 8 años para que Diego Garot viera publicada su historia. Gracias a ganar el Premio Asturias Joven de Narrativa 2023, materializó y abandonó este texto, al que volvía de forma recurrente, para entregárselo a los lectores. Escritor, librero y profesor, es uno de esos hombres en los que la literatura cala tan hondo que es su forma de enfrentarse al mundo.
¿Por qué decidió escribir ‘Informe desde una Bañera’?
La idea surgió en 2015, después de pensar en cómo crear un personaje que estuviera en una situación diferente, casi surrealista. Inspirado por Bartleby de Melville, quise aislar al protagonista, pero no en una habitación, sino en una bañera rodeado de agua. Es una forma de criticar la pasividad, esa sensación de desconexión con el mundo, pero desde una perspectiva un poco absurda, casi cómica, para mostrar cómo la inacción puede ser una respuesta ante el desconcierto de la vida.
Una historia y un planteamiento muy peculiar. Juega con la paradoja de la inacción del protagonista. ¿Deseaba transmitir algún mensaje sobre la pasividad y las decisiones que se toman en la vida?
Sí, claro, lo que quería mostrar es cómo la pasividad es una forma de resistencia. El protagonista se aísla como respuesta a las decepciones, laborales y personales. En vez de adaptarse al mundo, decide evadirlo, algo que, de alguna manera, también es una elección. A veces, las decisiones más radicales son, en el fondo, una forma de huir, pero también de intentar protegerse de un mundo que te parece hostil o incomprensible.
A lo largo de la novela se mencionan numerosas referencias literarias y filosóficas. ¿La influencian sus referentes, sus lecturas, a la hora de escribir?
Las lecturas son una influencia natural en mi escritura. No fue algo planeado, pero a medida que el protagonista se va sumergiendo en su propio aislamiento, fui metiendo referencias de otros autores existencialistas, como en la literatura Bartleby. Me sirve para darle contexto al personaje, para mostrar su obsesión con la literatura y para enriquecer la atmósfera de la historia. Es como una forma de colocar al protagonista en un universo literario donde se siente menos solo.
El protagonista parece vivir en una especie de aislamiento extremo, pero también busca la compañía de otros personajes. ¿De qué manera el tema de la soledad y la conexión humana se aborda en la historia?
El protagonista vive en un aislamiento que, más que físico, es emocional. A pesar de estar rodeado de personas, se siente desconectado. Sin embargo, también hay un deseo de conectarse, aunque sea de manera indirecta, con otros. Lo interesante es que busca la compañía de una forma un poco torcida, como si la conexión fuera una necesidad insatisfecha. Es un juego entre querer y no poder, entre querer escapar pero también encontrar algo que le dé sentido.

¿Escribe partiendo de un guion o la historia se le va revelando?
Para Informe desde una Bañera, no tenía guion previo. Todo fue muy intuitivo, un proceso de descubrimiento mientras escribía. Recuerdo que la escritura fue divertida, lo cual rara vez me pasa. Sin embargo, después de llegar a un primer borrador, tuve que estructurarlo más, porque ya había un esqueleto, y a partir de ahí, se volvió más mecánico. El guion, aunque no lo tuve desde el principio, apareció cuando comencé a pulir el texto.
Emplea una narración misteriosa que, poco a poco, va descubriéndonos la identidad del personaje principal.
La elección de la narración en tercera persona, que además tiene un toque enigmático, me permitió crear esa atmósfera de misterio. Quería que el lector fuera descubriendo la identidad del protagonista junto con la historia, sin revelarlo todo de inmediato. La tercera persona femenina plural, que puede parecer extraña al principio, va tomando sentido al final, y esa revelación le da un giro interesante a la narrativa. Me gusta jugar con las expectativas del lector.
¿Qué ha significado ganar el Premio Asturias Joven de Narrativa 2023?
Fue una gran sorpresa, la verdad. No me esperaba el premio, especialmente porque la novela no es muy convencional ni localista. Sin embargo, eso es precisamente lo que me dio el espaldarazo para que Informe desde una Bañera pudiera publicarse. Fue un punto de inflexión en mi carrera, no solo porque me dio la oportunidad de ver mi obra en papel, sino porque también me motivó a seguir escribiendo. Fue un premio que, en lo personal, me dio mucha confianza.
Un hombre premiado, también se llevó el Certamen Joven del Tigre Juan.
Sí, otro impulso importante. Ese certamen lo gané con un relato, y me permitió dar mis primeros pasos en la narrativa. Para mí, el Certamen Tigre Juan fue muy significativo, no solo por el reconocimiento, sino porque, al estar en el jurado ahora, me siento más comprometido con los nuevos talentos. Tener un premio de ese calibre fue un gran inicio, aunque ahora mis proyectos son más ambiciosos.
Es escritor, profesor y librero. ¿Fruto de la necesidad o de la virtud?
Diría que es un equilibrio complicado entre la necesidad y la virtud. La docencia siempre me ha interesado, pero también me ha permitido estar cerca de los libros y, sobre todo, de los jóvenes. El ser librero nació de un sueño, no de una necesidad económica, sino más bien de querer tener un espacio donde los libros y las personas pudieran encontrarse. Así que, en cierto modo, todo ha sido una suerte de coincidencia virtuosa.
¿Cómo se decidió a montar la librería Kafka & Co.?
Fue una idea que surgió poco a poco, primero con una línea de papelería literaria y luego, ya con Andrea, mi pareja, decidimos abrir la librería. Siempre soñé con tener un lugar pequeño, cercano a la gente, donde se pudiera recomendar libros y crear una comunidad. Kafka & Co. no solo es una librería, es también un espacio de encuentro, donde la gente puede venir a hablar de libros, participar en eventos y sentirse parte de algo más grande.
¿El trabajo en la librería le ha influido en su enfoque creativo y en el desarrollo de ‘Informe desde una Bañera’ de alguna manera?
El estar rodeado de libros y de lectores constantemente me abre a nuevas ideas. Al estar al tanto de las novedades, puedo descubrir libros que me inspiran y que quizá no hubiera leído de otro modo. Las conversaciones con los clientes también me enriquecen, porque muchas veces te recomiendan libros o autores que te hacen pensar. La librería, aunque no tiene un impacto directo en la escritura, sí alimenta mi creatividad de forma sutil.
¿Cree en la función de las librerías como núcleos socioculturales y no simples supermercados de libros?
Creo firmemente en que las librerías tienen que ser algo más que un punto de venta. Deben ser espacios donde la gente pueda encontrar algo más que libros: experiencias, conversaciones, ideas. Las librerías deben ser centros culturales, como un lugar de encuentro donde se propicie el diálogo y se fomente la cultura. Al final, si solo vendes libros, no estás haciendo el verdadero trabajo de una librería.
¿Qué será lo próximo de Diego Garot?
Estoy trabajando en varios proyectos. Tengo algunos relatos que me gustaría juntar en un libro, y también estoy pensando en una novela que mezcla ficción y no ficción sobre un trastorno del sueño. Como soy muy disperso, tengo muchas ideas, pero me cuesta elegir una y dedicarle el tiempo suficiente. Mi reto es terminar algo, y creo que lo siguiente será algo que combine lo experimental con lo más introspectivo, pero todavía no lo tengo claro.