Melendi, La Fuga, Marcos Senna, Joaquín Pajarón, drones, fuegos artificiales y hasta tatuajes en directo marcaron una noche mágica en el Tartiere que el oviedismo no olvidará

Fueron más de cinco horas de fiesta y emoción. El Real Oviedo celebró este jueves su gran día, rememoró los cien años de historia de un club que supo sufrir y que volverá a lo más alto del fútbol español la próxima temporada bajo la batuta de un capitán ya eterno: Santi Cazorla. Fue él uno de los grandes protagonistas de la jornada. “Solo sé que estoy muy feliz” alcanzaba a decir ante una ovación que ponía en pie el estadio donde hace poco más de un mes los azules volvían a hacer soñar a la afición.
Antes ya se había jugado el triangular que los locales disputaron con el Villarreal y el Génova, equipo este último que se llevó una copa poco lucida en goles. Al césped saltaba también la sorpresa, la encarnada en jugadores históricos: Xavi Hernández, Marcos Senna e incluso Butragueño acompañaron al equipo azul en su gran fiesta. En lo musical, Javi Poves, La Fuga y un entregado Melendi no necesitaron de más para animar a unos aficionados poco acostumbrados a tantas alegrías. Cómo puede cambiar todo en solo unos meses, pensaría alguno.

Joaquín Pajarón y el periodista Miguel Fernandi pusieron el humor y la historia sobre el terreno, en el que también hubo espacio para los homenajes, como el recibido por la familia de Carlos Tartiere, el expresidente azul que da nombre al estadio carbayón. Los drones y los fuegos artificiales pusieron la guinda a una jornada tatuada, literalmente para algunos. Y es que tanto el presidente, Martín Peláez, como David Costas y Nacho Vidal tintaron ayer sus cuerpos en la esquina habilitada para ello. Ya se sabe, lo del Real Oviedo no es solo cuestión de corazón: es cuestión de piel.