La saturación de la línea E y el acceso con carritos de bebé enfrentan a gobierno y oposición en el Ayuntamiento de Oviedo

El transporte público volvió a protagonizar uno de los debates más intensos del Pleno municipal celebrado este martes en el Ayuntamiento de Oviedo, donde la saturación de varias líneas y las condiciones de acceso al autobús urbano centraron el intercambio entre el equipo de gobierno y la oposición. La concejala de Izquierda Unida, Cristina Pontón, trasladó al pleno las quejas de usuarios de la línea E, que denuncian problemas recurrentes de saturación. En su intervención, señaló que el crecimiento de la ciudad no ha ido acompañado de un refuerzo del servicio: “Gente, gente y gente que usa el autobús. Porque Oviedo crece, efectivamente […] pero lo que no crece es la frecuencia de las líneas de autobús». Pontón advirtió de las consecuencias prácticas de esta situación en el día a día de los usuarios: “¿Cuándo va a dejar la gente de quedarse en tierra, porque no puede ser transportada en determinadas líneas de Oviedo?”. Y es que la edil insistió en que, mientras se desarrollan planes a medio plazo, los problemas continúan afectando a los vecinos: “Mientras usted negocia el plan de movilidad, la gente se queda en tierra, no puede ir a comer a casa para luego volver a trabajar por la tarde.”
Estas afirmaciones conectan con denuncias previas del tejido vecinal, especialmente en barrios como La Florida, donde asociaciones llevan meses alertando del aumento de usuarios sin un incremento proporcional del servicio. Frente a esta visión, el concejal de Infraestructuras, Nacho Cuesta, defendió la gestión municipal apoyándose en datos globales del sistema. Según explicó, el número de viajeros ha pasado de unos 11 millones en 2019 a cerca de 16,5 millones en la actualidad, lo que atribuyó a las políticas de fomento del transporte público. En relación con la línea E, Cuesta ofreció cifras concretas: “De 40.065 viajes, en 190 de ellos se completó el autobús. […] Esto quiere decir que en un 0,47% de los viajes se completó el autobús”. A partir de estos datos, el edil sostuvo que el problema no radica en la frecuencia del servicio: “No es un problema de aumento de frecuencia, en absoluto es un problema de aumento de frecuencia”.
Según explicó, la línea cuenta con una frecuencia de paso de 15 minutos y dispone de siete autobuses articulados diarios, mientras que los refuerzos se concentran en otras líneas con mayor presión, como la C o la H. En términos generales, y defendió que el aumento de usuarios implica “algún tensionamiento”, algo que consideró habitual en cualquier ciudad. El concejal también señaló que el Ayuntamiento trabaja en una revisión del sistema: en términos generales, explicó que se está ultimando una modificación del contrato de transporte que permitirá adaptar las líneas a la realidad actual de la ciudad, una vez aprobado el Plan de Movilidad Urbana Sostenible.
El debate sobre el acceso de carritos de bebé
El pleno abordó también el acceso de carritos de bebé al autobús urbano. Pontón planteó la necesidad de modificar el reglamento para facilitar su entrada y evitar que dependa del criterio del conductor. En su intervención, criticó las dificultades prácticas para las familias: “No hay por qué cargar con el carrito del bebé […] cuando es sumamente fácil […] que pueda subir cómodamente». La concejala defendió que esta medida no implicaría un coste adicional y contribuiría a mejorar la accesibilidad del transporte público. Por su parte, Cuesta respondió que el acceso ya está permitido y que los conductores actúan cuando detectan dificultades, explicando el funcionamiento del sistema actual: “Cuando el conductor […] percibe que puede haber alguna dificultad […] lleva a cabo esa maniobra que se llama coloquialmente de arrodillamiento”. No obstante, señaló que este tipo de maniobras afectan a la operatividad del servicio: “Es una maniobra lenta […] provoca retraso y consiguiente malestar de los viajeros del autobús.”