Alfredo Canteli propone rebautizar la icónica plaza ovetense, espacio de celebración de las victorias del equipo azul

El ascenso del Real Oviedo ha encendido una llama azul que ha inundado cada rincón de la ciudad. Tras 24 años de espera, el conjunto carbayón vuelve a la élite del fútbol español, y lo hace de la mano de uno de sus hijos más ilustres: Santi Cazorla. El veterano centrocampista no solo ha sido clave en el terreno de juego, sino también en el alma de una celebración que quedará para siempre grabada en la memoria de los ovetenses. El clímax llegó cuando, en pleno corazón de las celebraciones, el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, anunció -para quien pudo escucharlo, ante la oleada de pitidos que hubo de recibir- una propuesta que sorprendió a todos: rebautizar la icónica Plaza de América como Plaza Santiago Cazorla. Un gesto con el que el Ayuntamiento quiere rendir tributo al emblema del oviedismo, que regresó a casa para devolver a su equipo al lugar del que nunca debió salir.
Cazorla, visiblemente emocionado, fue el maestro de ceremonias de una jornada inolvidable. Desde el balcón del Consistorio, con el micrófono en mano, lideró cánticos, agradeció a la afición y pidió respeto incluso para los políticos, ejerciendo su papel de capitán dentro y fuera del campo con una naturalidad que solo los grandes poseen. “Hemos sufrido mucho, pero hoy es un día para disfrutar”, proclamó, haciendo vibrar a miles de aficionados que abarrotaban la plaza.
El cambio de nombre aún debe ser aprobado oficialmente, pero la intención del consistorio es clara: unir, mediante un guion simbólico, dos conceptos ya inseparables para la ciudad, «Plaza de América-Santi Cazorla». Y es que Oviedo ha pasado del “Volveremos” al “Volvimos”, y lo ha hecho con cada pancarta, cada bufanda y cada abrazo entre desconocidos, donde se ha sentido el pulso de una ciudad que vuelve a soñar en Primera.