La UAX da contenido a una operación de 4,86 millones que arrancó sin un plan de usos cerrado y que ha seguido requiriendo actuaciones municipales

El Partido Popular de Oviedo sitúa ya la compra de las antiguas galerías comerciales del Calatrava entre los principales logros del actual mandato. La próxima apertura de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) permite al gobierno de Alfredo Canteli reivindicar una operación que pretende convertirse en uno de los motores para recuperar El Cristo y Buenavista. Sin embargo, hasta llegar a ese escenario, la gestión municipal del complejo ha estado marcada por las dudas sobre sus usos, las críticas de la oposición y la aparición de nuevos gastos para acondicionar unas instalaciones adquiridas por el Ayuntamiento en 2024.
El portavoz popular, Mario Arias, ha colocado como uno de los «mascarones de proa» de la gestión municipal «la apuesta por El Cristo y Buenavista con la adquisición del espacio comercial del Calatrava y con la llegada de la Universidad Alfonso X el Sabio».
La llegada de la UAX supone un importante cambio respecto al escenario que existía cuando el Ayuntamiento decidió hacerse con las galerías.
Fue en mayo de 2024 cuando el PP utilizó su mayoría absoluta para aprobar una modificación presupuestaria de 4,86 millones de euros destinada a la adquisición. El gobierno de Canteli defendió que la operación permitía incorporar al patrimonio municipal unos 45.000 metros cuadrados por un importe muy inferior a su tasación y recuperar, además, más de 3,6 millones de euros correspondientes a deudas tributarias de la propiedad.
La compra salió adelante únicamente con los votos del PP. PSOE y Vox votaron en contra e IU se abstuvo. Una parte importante de las críticas se concentró entonces en la ausencia de un plan concreto para determinar qué iba a hacer el Ayuntamiento con semejante superficie.
El interrogante sobre los usos acompañó al Calatrava durante los meses posteriores. En noviembre de aquel mismo año, el concejal de Planeamiento y Gestión Urbanística, Ignacio Cuesta, aseguraba estar «convencido» de que parte de los locales abrirían durante 2025. La estrategia municipal pasaba por acondicionar progresivamente los espacios a medida que fueran apareciendo proyectos interesados, en lugar de abordar previamente una rehabilitación integral del conjunto.
A las dudas sobre el destino del inmueble se sumaron las relativas al coste de su puesta a punto.
El PSOE hizo público en julio de 2024 que uno de los informes incorporados al expediente municipal contemplaba una estimación de 12,6 millones de euros para posibles actuaciones de rehabilitación. El gobierno municipal rechazó que esa cantidad pudiera considerarse el coste real de recuperación del complejo y defendió el buen estado general de las instalaciones.
La polémica sobre el estado del inmueble ha reaparecido este verano. El Ayuntamiento tuvo que sacar por procedimiento de urgencia una actuación cercana a los 250.000 euros para sustituir 140 motores vinculados al sistema de climatización. Los socialistas aprovecharon la intervención para cuestionar nuevamente las condiciones en las que se había adquirido el Calatrava.
Desde el gobierno municipal se respondió que las deficiencias detectadas no afectaban a la apertura de la UAX, al contar la universidad con un sistema independiente de climatización.
Es precisamente la llegada de la institución universitaria la que ha cambiado sustancialmente el escenario político alrededor del edificio.
Ayuntamiento y UAX firmaron el arrendamiento de 23 locales de la galería central hasta 2046 por un importe total de 6,3 millones de euros. La universidad prevé comenzar su actividad académica en Oviedo con titulaciones vinculadas principalmente al ámbito sanitario y con varios centenares de alumnos.
Para el gobierno de Canteli, la operación ofrece ahora una doble justificación: proporciona actividad a unas galerías que permanecían cerradas desde 2019 y puede contribuir a dinamizar El Cristo y Buenavista, dos zonas especialmente afectadas por la pérdida de movimiento económico después del traslado del HUCA a La Cadellada.
Ese efecto, sin embargo, todavía está por comprobar.
La recuperación del barrio no depende únicamente de llenar una parte del Calatrava de estudiantes. Los propios vecinos han reclamado que la nueva actividad universitaria tenga reflejo en las calles mediante la llegada de comercio, hostelería, servicios y nuevos proyectos, al tiempo que continúan pendientes cuestiones como el futuro de los terrenos del antiguo hospital.
La UAX ofrece así al PP un argumento con el que defender una de las decisiones más controvertidas del mandato, pero no elimina las incógnitas que han acompañado la operación desde su origen.
Dos años después de aquella compra, el Ayuntamiento ha encontrado un importante ocupante para una parte de las galerías y comenzará a obtener ingresos por su alquiler. Queda por conocer, sin embargo, el destino definitivo del resto del complejo, cuánto dinero público será necesario invertir para ponerlo completamente en uso y hasta qué punto la actividad universitaria conseguirá trasladarse al conjunto del barrio.
El PP presenta ahora el Calatrava como una de las grandes apuestas cumplidas del mandato. La fotografía es considerablemente más favorable que la de 2024, pero el balance definitivo todavía tendrá que esperar: la compra está hecha, la universidad llega y los primeros espacios cobrarán vida; la recuperación completa del edificio y, sobre todo, la prometida revitalización de El Cristo y Buenavista siguen siendo objetivos pendientes.