El sistema, propuesto por Vox en la Comisión de Urbanismo, mejora la previsión en la conducción mientras persisten las críticas al modelo de Zona de Bajas Emisiones

Cuenta atrás. Tres, dos, uno. Y el semáforo cambia. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es tanto. El sistema permite a los conductores anticipar el cambio de luz, reducir frenazos bruscos y, en teoría, mejorar la seguridad vial. Una medida técnica que introduce más información en la conducción diaria y que, en la práctica, cambia la forma de enfrentarse a un cruce. Desde el grupo municipal de VOX valoran positivamente su implantación, una medida que, además, fue planteada por el partido el pasado mes en la Comisión de Urbanismo, al considerar que aporta previsibilidad. Pero al mismo tiempo, sitúan esta actuación dentro del desarrollo de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), un modelo que siguen rechazando por su carácter restrictivo.
El matiz no es menor. Porque el debate no está solo en el dispositivo, sino en el contexto en el que se instala. VOX critica que los sistemas sancionadores hayan estado activos antes de incorporar herramientas informativas como estos cronómetros, lo que -a su juicio- evidencia una prioridad recaudatoria frente a la seguridad.