Mediante un comunicado conjunto, el club azul y el Ayuntamiento confirman que las nuevas instalaciones se construirán fuera del límite municipal. El club valorará ahora otras opciones

Han sido meses de tensiones, desencuentros, rumores y proyectos fallidos. Meses de incertidumbre que este jueves han quedado despejados: el Real Oviedo no construirá su futura ciudad deportiva en el municipio que le da nombre. Club y Ayuntamiento han cerrado la puerta a esa posibilidad en un comunicado conjunto publicado este jueves, en el que se pone fin a una larga etapa de especulación pública y desencuentro político-institucional. “El Ayuntamiento de Oviedo y el Real Oviedo han abordado con espíritu de máxima colaboración el estudio de las dos alternativas que el club ha planteado para construir la ciudad deportiva en el municipio”, comienza un comunicado redactado desde el inicio un tono conciliador tras el deterioro visible de las relaciones entre ambas entidades, que se había hecho evidente en las últimas semanas.
El documento insiste en que “ambas instituciones han compartido desde el inicio la premisa de que la decisión final no depende de criterios políticos, sino de condiciones técnicas y legales, conforme al ordenamiento jurídico que rige el funcionamiento de las administraciones públicas”, justificando la imposibilidad de que ninguno de los dos emplazamientos propuestos por el Real Oviedo se materialice. Según la versión ofrecida, los servicios técnicos municipales han concluido que las dos opciones “enfrentan serias dificultades técnicas y legales que las hacen inviables, por la complejidad de los procesos urbanísticos y administrativos que sería imprescindible realizar y por los plazos que el club maneja para construir unas instalaciones vitales para su funcionamiento y su futuro”. Así, la ciudad que da nombre y cobijo al club azul se queda fuera del proyecto de infraestructuras más ambicioso que el club ha impulsado en las últimas décadas.
Siero, la principal opción
En el comunicado, ambas partes “lamentan que no haya sido posible encontrar dentro del término municipal una ubicación adecuada para la ciudad deportiva” y coinciden en que, dada esta realidad, “el club debe valorar otras localizaciones que sí se ajusten a sus necesidades operativas y a su proyección futura”. Pese a ello, tanto el Ayuntamiento como el Real Oviedo recalcan su voluntad de mantener intacto el vínculo institucional y afectivo entre ambas partes: “El Real Oviedo continuará siendo el símbolo deportivo de la ciudad y mantendrá su sede y su actividad deportiva principal en Oviedo, independientemente de que la ciudad deportiva se ubique en otro municipio”. Además, tanto el Consistorio como la entidad azul manifiestan su “agradecimiento mutuo por el trabajo realizado”.
La entidad azul ha confirmado que “decidirá próximamente cuál es la ubicación más adecuada para construir su ciudad deportiva, siempre con la vista puesta en el interés general de la entidad y de la afición”. La renuncia de Oviedo abre de par en par la puerta a otros municipios del área metropolitana. El municipio más claramente posicionado es Siero. Su alcalde, Ángel García ‘Cepi’, reiteraba hace unos días que “mientras haya partido, vamos a pelear”, reivindicando que “fuimos los primeros en ofrecer una alternativa cuando ni siquiera Canteli era alcalde”. Si las negociaciones llegan a buen puerto, el municipio, limítrofe con Oviedo, será el que se lleve las instalaciones del club.
Historia de un desencuentro
Esta decisión llega tras semanas marcadas por la tensión entre el club y el Ayuntamiento. La cesión de los terrenos del antiguo centro ecuestre de El Asturcón fue uno de los principales focos de disputa. El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, aseguró que la solicitud del club para esos terrenos “no estaba firmada” y se encontraba aún “en fase de estudio”. El presidente del Real Oviedo, Martín Peláez, desmintió esas declaraciones de manera tajante: “El Asturcón se lo pedí numerosas veces al alcalde de manera personal. Le invito a que me diga a los ojos si no lo hice”.
Peláez también recordó entonces que el club había trabajado “durante mucho tiempo” en los proyectos de La Manjoya, “porque el alcalde nos dijo que apostáramos por esa opción”. Sin embargo, fue descartado por un informe de Medio Ambiente que lo declaró inviable. El presidente del Real Oviedo lamentó en su momento también que el asunto se hubiera «politizado” y defendió que la entidad necesita una ciudad deportiva en propiedad: “No queremos una concesión, queremos que pertenezca al club”.