El PSOE sostiene que el Ayuntamiento intentó vender como una decisión “dialogada” lo que en realidad fue, según el expediente, un fracaso de viabilidad al no recibir ninguna propuesta empresarial

No fue una renuncia, fue un callejón sin salida. Así lo denuncia este lunes el PSOE ovetense, que, tras analizar la documentación del expediente del estudio de viabilidad del aparcamiento proyectado en el parque del Campillín, sostiene que el abandono de la iniciativa no respondió a una decisión política basada en el diálogo con la ciudadanía, sino a la falta total de interés por parte del sector privado. El concejal socialista Juan Álvarez ha asegurado este lunes que “a ni una sola empresa le interesó lo que no era más que otra ocurrencia del alcalde”, en referencia al proyecto impulsado por el equipo de gobierno de Alfredo Canteli. Según lo comprobado por el edil, el expediente confirma que el plazo abierto para la presentación de propuestas se cerró sin que ninguna compañía presentara estudio de viabilidad.
“El equipo de gobierno intentó presentar la retirada del proyecto como una respuesta al diálogo con vecinos y colectivos sociales, pero la realidad es más simple: el mercado desmontó un proyecto que nunca fue rentable”, sostiene Álvarez, que enmarca este episodio como un nuevo ejemplo de decisiones municipales “basadas más en la propaganda que en la planificación”. El PSOE recuerda que ya había advertido desde el inicio de las dificultades del proyecto, tanto desde el punto de vista urbanístico como económico. A su juicio, el aparcamiento del Campillín no respondía a una necesidad real de movilidad en la zona ni ofrecía garantías de viabilidad para su ejecución mediante colaboración público-privada.
El debate en torno al parking había generado una intensa contestación vecinal con movilizaciones, recogidas de firmas y la implicación de plataformas ciudadanas contrarias a la intervención en el parque, al que consideran un espacio verde clave del centro de la ciudad. El Ayuntamiento terminó descartando la actuación y situándola fuera de la agenda municipal, una decisión que el equipo de gobierno vinculó públicamente a la falta de consenso social. Sin embargo, para el grupo socialista, esa explicación no se sostiene a la luz del expediente: “El resultado es claro: no hubo empresas interesadas porque el proyecto no era viable económicamente”, concluye el concejal socialista, que insiste en que el consistorio debe abandonar definitivamente esta iniciativa y apostar por alternativas de movilidad “serias, sostenibles y con rigor técnico y económico”.