El próximo reconocimiento del Ministerio de Cultura como patrimonio inmaterial de estos elementos es el paso previo a la candidatura para entrar en la Lista de la Unesco, sin embargo es necesario realizar el primer inventario de bienes
No existe catálogo pendiente de elaboración del patrimonio arquitectónico popular más importante en Asturias que el de los hórreos y las paneras y, sin embargo, la pretensión es incluirlo en la preciada Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de Unesco. El Principado carece de un inventario real y, por tanto, se desconoce la cantidad que deben ser rehabilitados, conservados y protegidos. Hay cifras que apuntan a unos veinte mil, otras fuentes aseguran que son quince mil y todas reconocen que son cálculos aproximados. A pesar de esta situación, el Ministerio de Cultura reconocerá -previsiblemente en el Consejo de Ministros de la próxima semana- a los hórreos del norte (Galicia, León, Asturias, Cantabria y País Vasco) como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Desde el Ministerio se asegura que “el objetivo de esta declaración es garantizar la salvaguarda de esta dimensión inmaterial”. Es decir, se protegerán las tradiciones, las técnicas, los usos, las costumbres y los saberes heredados de las generaciones pasadas. Sin embargo, la Convención de abril de 2006 de la Unesco reconoce que lo inmaterial es un “vehículo del patrimonio cultural material”. Es decir, lo inmaterial se apoya y necesita el bien material y, sin embargo, en Asturias se desconoce la lista de estos bienes materiales que es necesario proteger.
Los hórreos son elementos arquitectónicos que deberían estar recogidos en los catálogos urbanísticos municipales, con su ficha como elemento patrimonial inmueble. Todos los hórreos que aparecen en estos catálogos están protegidos de manera “integral”, que es la mayor categoría. Sin embargo, estos catálogos son muy poco fiables y están incompletos.
Lo sabe Cristina Cantero, responsable de la redacción del documento marco que sirvió para que el Ministerio de Cultura iniciara los trámites para el reconocimiento inmaterial de los hórreos. Cantero se ha encargado de la revisión de los catálogos urbanísticos de cuatro concejos y en uno de ellos, cuenta a este periódico, había 600 hórreos que no estaban incluidos. “Esto sucede porque no se extrema la metodología de investigación. Seguimos sin saber cuántos hay en Asturias, pero también puedo decir que eso de que se cae un hórreo al día es una leyenda urbana”, añade.
Además, las ayudas que concede la Consejería de Cultura para la rehabilitación de estos elementos están restringidas únicamente a hórreos incluido en catálogo municipal. Hay 74 concejos que tienen sus catálogos pendientes de revisión y miles de hórreos sin poder acceder a esas ayudas económicas, que en 2026 repite la cuantía de 450.000 euros. El pasado año fueron concedidas a un total de 111 proyectos de rehabilitación de hórreos, paneras, cabazos, molinos, pajares y cabañas de texto. De todas las peticiones, 63 correspondían a hórreos y 28 a paneras. Los particulares solicitaron 1.071.483 euros y se concedieron 429.738 euros, el 40,1% de lo reclamado. El promedio solicitado por los propietarios y propietarias fue de 9.653 euros y el concedido, de 3.971 euros de promedio. El concejo con más ayudas concedidas fue Cangas de Narcea, donde se invirtieron 34.380 euros para la rehabilitación de seis paneras y tres hórreos.
En 2019, Cantero también realizó para la Consejería de Educación y Cultura de Berta Piñán, un informe de recomendaciones sobre la gestión de hórreos y paneras, en el que proponía, entre otras muchas cosas, el uso como alojamiento turístico siempre y cuando fueran un complemento de un alojamiento ya establecido (y cuya oferta habitacional no podría superar un 30% de las plazas disponibles). Este estudio es el favorito de Vox para zarandear a la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, en sus Proposiciones No de Ley sobre la regulación del cambio de uso de los hórreos. La ultraderecha se apoya en esa declaración para reformar la Ley de Patrimonio, para que se permita hacer con estos bienes lo que se quiera, sin tener en cuenta, por ejemplo, materiales a usar. La propuesta de Vox contó con los votos de PP y Foro, a pesar de que la mayoría de la Junta del Principado tumbó la misma PNL por segunda vez en dos años.
Liberalizar el uso y adaptarlo a las demandas actuales debe hacerse con criterios muy claros y concisos. “Por ejemplo, es absurdo que los hórreos no puedan tener instalados bajantes y canalones de desagüe. Eso sí, no pueden ser de PVC y hay que financiar para no desanimar a los propietarios”, explica Cristina Cantero. La ex directora del Museo del Oriente de Asturias (Porrúa) y actual directora del Museo de la Minería y de la Industria de Asturias (El Entrego) defiende que estos elementos son un patrimonio cultural muy vivo, “y la mejor prueba de que importan a la sociedad asturiana, como en ninguna otra parte, es el debate que generan. Es una clara demostración de que es un patrimonio vivísimo”, cuenta a este periódico Cantero. La experta en patrimonio tiene una expresión muy concisa sobre nuestra mirada al pasado artístico: “El patrimonio cultural no existe, se construye desde el grupo social del presente. Decidimos desde hoy lo que nos representa. Por eso protegemos la Semana Santa y no tiramos cabras desde un campanario”.
Por todo, la próxima declaración del Ministerio de Cultura, que no viene acompañada por medidas concretas, será un reconocimiento a la capacidad que tiene el hórreo como sentimiento de pertenencia e identidad. Y como tal debería servir a la Consejería de Cultura como acicate para reforzar iniciativas para investigar y difundir de qué manera el hórreo está en el ADN cultural de Asturias. El reconocimiento es una llamada a la sensibilización y, por tanto, a la inversión económica que lo fomente.




