La calle Víctor Sáenz, con un desnivel de 14 metros, verá como los antiguos diez tramos de escaleras que acumula -con rampas totalmente inservibles- serán sustituidos por una pasarela, un ascensor y nuevos tramos de escaleras que, esta vez sí, cumplirán con la normativa
El traslado del HUCA hace una década dejó a El Cristo en una situación que los vecinos han denunciado durante muchos años como «de abandono». Con aquel trasvase se iba también, en gran parte, la vida que aportaban los cientos y cientos de trabajadores y pacientes que cada día pasaban por el centro hospitalario de referencia en Asturias. Desde entonces, son muchas las reivindicaciones que a pie de calle, vecinos y comerciantes reclaman para un barrio envejecido que en unos meses verá por fin solventada una de sus reclamaciones más recurrentes. Se trata del tramo de la calle Víctor Sáenz que actualmente conecta con la calle Monte Cerráu, que cuenta con un desnivel de más de catorce metros desde hace décadas solventado mediante dos interminables tramos de escaleras acompañados por rampas totalmente inservibles desde su construcción, debido a su excesiva pendiente.
En este contexto, la Junta de Gobierno aprobaba este jueves la reordenación completa del espacio, que incorporará rampas adaptadas, una pasarela y un ascensor para garantizar un recorrido accesible a todas las personas. Y es que actualmente, una persona con movilidad reducida que necesitara desplazarse desde la parte baja hasta la parte alta de la calle, un recorrido de apenas 70 metros en línea recta, debería bordear la zona por calles adyacentes en dos trayectos que supondrían 400 y 810 metros respectivamente.
La remodelación afectará directamente a dos portales de viviendas, una vivienda unifamiliar, una guardería y varios locales comerciales en planta baja que actualmente perviven en la zona. El diseño prevé una pasarela conectada a una torre de ascensor mediante una estructura ligera de acero en forma de celosía, pintada de blanco, y con un revestimiento de vidrio y aluminio. La torre se ha proyectado con la menor altura posible para minimizar el impacto visual en las viviendas colindantes. En los accesos a los portales, además, se eliminarán los peldaños existentes, integrando las entradas en el nuevo trazado accesible.
La intervención contempla también modificaciones puntuales en la vivienda unifamiliar afectada, como el recrecido de la puerta de entrada y la adecuación del rellano interior, actuaciones que, según el proyecto, serán asumidas por el propio Ayuntamiento en coordinación con la propiedad. En cuanto a los materiales, las rampas serán de hormigón con muretes laterales que actuarán como elementos de protección, mientras que el entorno será renaturalizado con vegetación autóctona. La obra, que contaría con un presupuesto de licitación de más de un millón de euros, sería iniciada este mismo verano, con un plazo de ejecución que -según comunica el Ayuntamiento- sería de diez meses.









