La intervención busca preservar el único edificio civil del prerrománico asturiano declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO

La Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte ha iniciado las obras de conservación y restauración de la fuente de La Foncalada, en Oviedo, con un presupuesto de 79.376 euros y un plazo de ejecución de tres meses. La intervención ha sido adjudicada a Construcciones Martínez Monasterio S. L. y a la restauradora Marta Luisa Corrada Solares, siguiendo el proyecto elaborado por el arquitecto Román Villasana. El director general de Patrimonio Cultural, Pablo León, visitó recientemente los primeros trabajos, que incluyen la limpieza integral de la fuente, la reposición de morteros y piedras perdidas, y la consolidación estructural del monumento. La actuación se centra en frenar el deterioro, garantizar la estabilidad y durabilidad del bien y proteger sus materiales originales, siguiendo criterios de buenas prácticas de conservación patrimonial.
Foncalada es un monumento único en Europa y el único edificio civil de uso público conservado de la monarquía asturiana. Su función histórica estuvo vinculada al aprovechamiento hidráulico y posiblemente terapéutico del agua, y su construcción combina cantería de arenisca de gran calidad con elementos simbólicos cristianos, como la Cruz de la Victoria y fórmulas epigráficas invocatorias. Excavaciones realizadas en los años 90 revelaron una infraestructura hidráulica compleja, con un canal de captación, un edículo y una piscina probablemente destinada al baño por inmersión.
A lo largo de los siglos, Foncalada ha sufrido modificaciones derivadas de actividades industriales, remodelaciones urbanas y diversas intervenciones de restauración. Su entorno también ha cambiado, dejando el monumento rehundido respecto al nivel de las calles circundantes, lo que ha aumentado los problemas de humedad y biodeterioro. Declarada Monumento Nacional en 1931, forma parte desde 1998 del conjunto Patrimonio Mundial de la UNESCO “Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias”, consolidándose como uno de los principales símbolos del prerrománico asturiano y un referente histórico y arquitectónico de la ciudad.