El vicepresidente de la Cámara de Comercio de Oviedo emerge entre las dudas del empresariado sobre la alternativa a Barbón, la preocupación de Canteli por el avance de Vox y un escenario en el que Oviedo, Gijón, Génova y México terminan conectados

Hace más de un siglo, el sociólogo alemán Robert Michels formuló la conocida como «ley de hierro de la oligarquía»: las grandes organizaciones, incluso aquellas nacidas con una profunda vocación democrática, tienden con el tiempo a concentrar el poder en estructuras dirigentes cada vez más difíciles de renovar. Su sentencia, «quien dice organización, dice oligarquía», terminó convirtiéndose en uno de los grandes conceptos de la sociología política del siglo XX.
Más de cien años después, aquella teoría ofrece un curioso juego de palabras para analizar el momento que atraviesa el centro derecha asturiano. Y también un apellido: Ferreira.
José Manuel Ferreira Diz, empresario y vicepresidente primero de la Cámara de Comercio de Oviedo, ha comenzado a aparecer con creciente frecuencia en conversaciones de empresarios y personas vinculadas al centro derecha asturiano. No existe ninguna candidatura anunciada, tampoco un movimiento orgánico conocido dentro del Partido Popular para situarlo en primera línea política, pero su perfil empieza a formar parte de las quinielas informales que circulan ante una pregunta que continúa sin encontrar una respuesta definitiva: quién puede construir una alternativa suficientemente sólida a Adrián Barbón.
El debate se ha intensificado después de una publicación realizada por el propio Ferreira desde Madrid. Frente a las Torres KIO y las Cuatro Torres, el empresario dejó varias frases que han llamado la atención en Asturias.
«Muchas decisiones importantes nacen lejos de donde finalmente se dejan sentir sus efectos», escribió antes de señalar que había mantenido una conversación que «merecía toda la atención».
Después añadió dos palabras: «Asturias, muy presente».
Y todavía dejó otra reflexión: «Hay noches que anticipan algo más».
Ferreira concluía defendiendo que «el futuro de Asturias será, sobre todo, consecuencia de la obra de creación colectiva que seamos capaces de diseñar y construir».
Nada en ese mensaje menciona al PP, una posible candidatura o una intención de entrar en política. Sin embargo, la publicación se ha convertido en comidilla entre empresarios y personas relacionadas con los populares, como ha podido constatar este diario. La explicación está menos en lo que dice Ferreira que en el momento político en el que lo dice.
Un perfil muy próximo a Canteli
Ferreira cuenta con una trayectoria empresarial e institucional que le ha permitido construir relaciones en diferentes ámbitos de la sociedad asturiana. A ello se añade un elemento fundamental para entender por qué su nombre despierta interés político: su estrecha relación personal con Alfredo Canteli.
Según fuentes conocedoras de ambos, el alcalde de Oviedo y Ferreira mantienen desde hace años una amistad que trasciende ampliamente la actividad institucional y comparten incluso periodos vacacionales en Galicia.
Las mismas fuentes aseguran que Canteli ha trasladado en conversaciones mantenidas en entornos próximos a la dirección nacional del PP una valoración muy positiva de Ferreira, destacando su capacidad de gestión, su perfil empresarial y su potencial.
El actual alcalde llegó a la política municipal procedente del mundo empresarial y prácticamente desde fuera de la estructura tradicional del partido. Su incorporación terminó convirtiéndose en una de las operaciones electorales más rentables del PP asturiano: ganó Oviedo en 2019 y cuatro años después alcanzó una mayoría absoluta de 14 concejales.
Ese precedente permanece muy presente cuando determinados sectores vuelven ahora a preguntarse si la solución autonómica podría encontrarse también fuera de la política profesional.
El empresariado mantiene sus dudas
El debate sobre los nombres es, en realidad, consecuencia de un problema mucho más amplio.
En determinados sectores empresariales se ha extendido durante los últimos meses una creciente preocupación por el rumbo económico y político de Asturias.
El vial de Jove, el peaje del Huerna, las conexiones ferroviarias, el debate sobre el ancho estándar europeo, las infraestructuras industriales, la fiscalidad, la vivienda o la velocidad administrativa han ido alimentando una percepción de pérdida de oportunidades frente a otros territorios.
Sin embargo, ese malestar no parece estar traduciéndose automáticamente en una expectativa de cambio político.
Adrián Barbón continúa siendo el principal activo del PSOE asturiano y las encuestas conocidas siguen mostrando a los socialistas con capacidad para disputar nuevamente la Presidencia.
Ahí aparece una de las principales preocupaciones expresadas en determinados círculos económicos: puede existir desgaste del Gobierno sin que exista simultáneamente una alternativa suficientemente consolidada para aprovecharlo.
El PP está dirigido por Álvaro Queipo, presidente regional y candidato natural a la Presidencia del Principado. Pero persisten interrogantes en ámbitos empresariales y políticos sobre la capacidad de los populares para generar una corriente electoral suficiente para terminar con décadas de predominio socialista.
Y es precisamente cuando una organización no consigue cerrar completamente el debate sobre su liderazgo cuando empiezan a aparecer nombres alternativos.
Canteli mira con preocupación hacia su derecha
El problema tiene además una importante derivada municipal.
Una encuesta realizada este mes de agosto mediante 800 entrevistas sitúa al PP de Alfredo Canteli en 12 concejales, dos menos que los obtenidos en 2023, mientras Vox pasaría de tres a cinco.
El movimiento apenas modificaría el peso conjunto del bloque de la derecha, pero cambiaría radicalmente su equilibrio interno.
Canteli podría continuar siendo alcalde, pero necesitaría necesariamente a Vox.
Y no se trata de una señal aislada. Diferentes estudios conocidos durante los últimos meses coinciden en situar a los populares por debajo de los 14 representantes que permitieron a Canteli alcanzar la mayoría absoluta en 2023.
Fuentes políticas aseguran que existe preocupación en el entorno del alcalde. Canteli considera importante que el centro derecha disponga de un liderazgo regional capaz de movilizar a su electorado y generar una dinámica autonómica favorable que termine beneficiando también a las candidaturas municipales.
La política local no funciona de manera independiente al contexto regional. Un candidato autonómico fuerte puede impulsar a los alcaldes. Uno incapaz de generar entusiasmo puede producir el efecto contrario.
Canteli, Moriyón y una tercera pieza
En este contexto cobra fuerza otro debate: la ausencia de una estrategia conjunta entre las dos principales ciudades asturianas gobernadas fuera del PSOE.
Alfredo Canteli y Carmen Moriyón concentran una parte fundamental del poder municipal situado a la derecha de los socialistas, pero las discrepancias de Oviedo y Gijón con el Gobierno autonómico se han desarrollado hasta ahora fundamentalmente de manera independiente.
Oviedo mantiene enfrentamientos con el Principado por cuestiones relacionadas con vivienda, inversiones o determinados equipamientos estratégicos. Gijón acumula conflictos vinculados a Cabueñes, el vial de Jove, las infraestructuras ferroviarias y diferentes proyectos industriales.
Una estrategia coordinada permitiría convertir problemas municipales en un discurso autonómico.
Y ahí algunos interlocutores introducen hipotéticamente una tercera figura: Ferreira.
Una mesa formada por Canteli, Moriyón y Ferreira modificaría sustancialmente el tablero. La hipótesis permite visualizar una combinación diferente: el alcalde de la capital, la alcaldesa de la mayor ciudad asturiana y un perfil procedente del mundo empresarial con capacidad para elaborar un discurso regional, y con contactos en Madrid. Esto último es una de las debilidades más grandes que ambos regidores achacan a Álvaro Queipo.
México, un terreno más complicado de lo esperado
Mientras se desarrolla ese debate, algunas decisiones estratégicas del PP asturiano tampoco han pasado inadvertidas.
Una de las más relevantes fue la ofensiva contra el viaje institucional de Adrián Barbón a México, cuyo coste ascendió a 142.134 euros. Los populares cuestionaron públicamente el gasto y la rentabilidad de la expedición.
La polémica adquirió otra dimensión cuando comenzaron a conocerse algunos de los perfiles empresariales presentes en encuentros relacionados con la delegación asturiana.
Entre ellos estaba Antonio Cosío Pando, presidente ejecutivo del Grupo Brisas y personalidad relevante del empresariado mexicano. Cosío ha mantenido además relaciones institucionales con dirigentes españoles del centro derecha y estuvo relacionado con la visita a México de Isabel Díaz Ayuso.
La circunstancia permitió a Barbón devolver el argumento al PP estableciendo comparaciones con el desplazamiento de la presidenta madrileña.
Fuentes políticas sostienen que la estrategia seguida desde Asturias generó incomodidad en determinados ámbitos próximos al PP nacional y su entorno ideológico porque abrió un frente que podía terminar afectando a dirigentes nacionales. No existe, sin embargo, un pronunciamiento público de Génova o FAES que permita atribuirles oficialmente ese malestar.
De México a Gijón pasando por Aznar
Las conexiones empresariales permiten comprobar hasta qué punto Asturias, Madrid y México pueden encontrarse mucho más cerca de lo que sugiere el mapa.
Una de ellas conduce hasta FIBRA SOMA, fideicomiso inmobiliario mexicano dedicado a la adquisición, arrendamiento y administración de activos inmobiliarios premium y relacionado con el universo empresarial desarrollado alrededor de Sordo Madaleno.
La documentación corporativa de FIBRA SOMA sitúa como miembros independientes de su Comité Técnico a dos nombres especialmente relevantes: José María Aznar López y Antonio Cosío Pando.
Aznar, expresidente del Gobierno, continúa siendo una personalidad de enorme influencia histórica dentro del espacio político e ideológico del PP a través de FAES. Cosío es precisamente uno de los empresarios presentes en el entorno de los encuentros mantenidos durante la misión asturiana en México.
La coincidencia no acredita ninguna operación política ni permite establecer relación causal alguna entre esos hechos, pero sí muestra la proximidad existente entre determinados círculos empresariales, políticos e institucionales.
Y la conexión llega directamente hasta Asturias.
El Molinón cierra el círculo
El estudio mexicano Sordo Madaleno fue precisamente el encargado, junto a Orlegi Sports, de diseñar la ambiciosa propuesta de transformación de El Molinón planteada en el contexto de la candidatura de Gijón al Mundial de 2030.
Sordo Madaleno cuenta con una historia que se remonta a 1937 y su evolución empresarial terminó dando lugar al grupo SOMA y posteriormente a FIBRA SOMA.
Existe así una secuencia perfectamente identificable: Gijón y El Molinón conectan con Sordo Madaleno; el universo de Sordo Madaleno conduce hasta FIBRA SOMA; y en su Comité Técnico coinciden José María Aznar y Antonio Cosío.
Las redes empresariales e institucionales que conectan Asturias, Madrid y México son considerablemente más estrechas de lo que podría suponerse.
Y explica también por qué convertir el viaje de Barbón en un enfrentamiento partidista podía terminar entrando en un terreno mucho más complejo del previsto.
La verdadera «ley de hierro» del PP asturiano
Todas estas circunstancias terminan desembocando en la misma cuestión: el liderazgo del centro derecha asturiano.
El PP tiene una estructura definida. Tiene presidente regional. Tiene candidato natural. Tiene representación institucional y controla plazas fundamentales como Oviedo.
Pero el hecho de que continúen apareciendo nombres procedentes del empresariado y la sociedad civil demuestra que, al menos para determinados sectores, la discusión sobre quién puede competir realmente con Barbón no está completamente cerrada.
Antes de las elecciones de 2023 ya circuló el nombre del expresidente de FADE Belarmino Feito. Más recientemente han aparecido otros perfiles. Ahora las conversaciones alcanzan a Ferreira.
Y ahí recupera sentido la ley de hierro de la oligarquía de Michels.
Aplicarla literalmente al PP asturiano sería una simplificación. Pero la teoría sirve para formular la pregunta que empieza a sobrevolar el centro derecha: qué ocurre cuando la estructura formal de una organización y las expectativas de quienes esperan de ella un cambio político comienzan a avanzar a velocidades diferentes.
Ferreira no es candidato.
No existe una operación conocida.
Pero su nombre empieza a circular precisamente porque existe esa pregunta.
El precedente de Canteli demuestra además que el PP ya encontró una vez fuera de sus estructuras tradicionales una respuesta electoral que terminó funcionando en Oviedo.
Ahora la incógnita es si el partido será capaz de construir desde su actual dirección una alternativa suficientemente fuerte para derrotar a Barbón en 2027 o si, llegado el momento, determinados sectores volverán a mirar fuera del aparato.
La ley de hierro explica por qué las organizaciones tienden a resistirse al cambio.
La incógnita ahora es si el PP asturiano será capaz de romper la suya antes de 2027.