El entrenador uruguayo dirigirá por última vez el sábado en Mallorca al club azul, que deberá buscar técnico para pelear por el retorno a Primera la próxima temporada; negó que este paso tenga que ver con el ambiente del domingo en el Tartiere, así como problemas con Cazorla

Hace unas semanas parecía que la continuidad de Guillermo Almada en el banquillo del Real Oviedo la próxima temporada estaba garantizada, pero el uruguayo ha decidido finalizar su etapa en el banquillo azul. «No vamos a continuar, es una decisión personal», respondió esta mañana en la rueda de prensa previa al partido del sábado con el Mallorca (21 horas, Son Moix) a una pregunta sobre su futuro. «Agradecemos muchísimo el ofrecimiento para que continuáramos la próxima temporada, pero decidimos, por distintas circunstancias que no van al caso, no continuar», añadió.
Rechazó en la siguiente segunda que fuera por el ambiente vivido el domingo en el Tartiere en el partido con el Alavés, con parte de la afición mostrando su oposición al técnico. «No, son decisiones. Lo estábamos analizando. Es multifactorial la decisión que tomamos», aseguró, para después citar que pesaron motivos «familiares, personales, proyecto… Una cantidad de cosas que analizas y crees que es la mejor decisión». Mientras, sobre su relación con Cazorla, apuntó que fue «excelente» y negó que hubiera problemas entre ellos. «Esa nube que inventó el periodismo no es real», dijo.
El Oviedo deberá buscar ahora un entrenador para dirigir al equipo en la temporada del regreso a Segunda División, en la que el equipo deberá aprovechar la ayuda al descenso para conseguir un retorno rápido a la máxima categoría. Almada fue una importante apuesta del Grupo Pachuca en diciembre para tratar de cambiar la deriva del equipo tras la negativa segunda etapa de Luis Carrión, llegando a pagar al Valladolid traspaso para su llegada, conjunto con el que tenía contrato. Éste se cifró en unos 400.000 euros.