La plataforma vecinal insiste en que el aparcamiento proyectado en la parte baja del parque es «innecesario» y supondría la pérdida de zona verde
‘Parking non. El Campillín nun se toca’. Bajo este lema, la plataforma ciudadana El Campillín no se toca ha presentado este jueves la campaña con la que busca visibilizar el rechazo vecinal al aparcamiento subterráneo proyectado por el Ayuntamiento en la parte baja del parque. Para ello han comenzado esta misma mañana la pegada de carteles de color verde, distribuidos entre comercios y vecinos del barrio, «para que todo el que quiera los coloque también en las ventanas de sus casas», tal y como explicaba el portavoz del movimiento, Arturo Vilariño. «Queremos que se vea en todo el barrio que los vecinos y comerciantes estamos frontalmente en contra del parking», señaló Vilariño, que quiso resaltar que hay que «seguir poniendo un poco de freno al proyecto» y «ver si entre campaña y campaña somos capaces de paralizarlo y que este alcalde dé marcha atrás en un parking que creemos totalmente innecesario».
El portavoz ha insistido en su comparecencia ante los medios en que la infraestructura carece de justificación: «Hay suficientemente plazas de garaje privadas ya para el uso turístico o comercial. Hay varios parkings alrededor que no llegan ni al 70% de su capacidad, por eso no vemos necesario retirar un parque para hacer otro parking». Además, el portavoz advirtió también de la afectación que supondría al entorno verde: «Acabaría con parte de la zona verde. No con toda, pero sí talarían muchos árboles y se cargarían parte del parque». Recordó además que la próxima semana concluye el plazo de alegaciones publicado en el BOPA y que la plataforma presentará «unas 6.000 firmas en contra en el Registro General».
En cuanto al sentir de los comerciantes y vecinos del barrio, la plataforma confirma que la el rechazo al proyecto es la opinión mayoritaria: «No es el 100%, pero sí te puedo decir que el 90% están totalmente en contra del parking». Por todo ello, la plataforma sostiene que el aparcamiento «no responde a ninguna necesidad real» y que únicamente consolidaría «una obra innecesaria y perjudicial para el barrio».



